¡El drama mundialista! Diputado británico exige a la FIFA el mismo trato para Inglaterra que el que le dieron a Trump

¿La FIFA tiene favoritos? El curioso caso de Jarell Quansah y la política internacional

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que el futbol es mucho más que 22 personas corriendo tras un balón; es un escenario donde la política, los intereses y, a veces, los favores diplomáticos se entrelazan de formas que nos dejan con el ojo cuadrado. El más reciente episodio de este drama ocurrió tras el partido entre México e Inglaterra, y tiene a todo el mundo hablando de una supuesta doble moral en los altos mandos de la FIFA.

La historia es la siguiente: Jarell Quansah, lateral derecho de la selección inglesa, recibió una tarjeta roja tras una entrada calificada como imprudente durante el encuentro contra nuestra Selección Nacional. La sanción parecía clara, justa y, para muchos, ineludible. Sin embargo, en el mundo de la alta política, las reglas a veces se vuelven ‘sugerencias’.

De St Austell al escritorio de Infantino

Noah Law, diputado del Partido Laborista en Reino Unido, no se quedó de brazos cruzados. Mediante una carta dirigida directamente al mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, el legislador solicitó formalmente que la suspensión de Quansah se pospusiera hasta que termine el Mundial. ¿La razón? Un precedente que huele a trato preferencial: el caso de Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos.

Resulta que, tras una llamada de Donald Trump a Infantino, la FIFA decidió ser ‘flexible’ con la expulsión de Balogun en los dieciseisavos de final. Law argumenta que, si la integridad del torneo es lo que le preocupa a la FIFA, entonces el piso debe estar parejo para todos. Según sus palabras, las reglas no pueden aplicarse dependiendo del país que levante el teléfono.

¿Es el futbol el nuevo campo de batalla diplomática?

Para nosotros en Tantita Tinta, este movimiento del diputado laborista va más allá de un simple partido de futbol. Law puso el dedo en la llaga al señalar que la falta de coherencia en la FIFA pone en riesgo no solo la credibilidad del torneo, sino los sistemas multilaterales. Si un organismo que rige un deporte global cede ante presiones de jefes de Estado, ¿qué podemos esperar de otras instituciones?

Infantino, por su parte, se ha lavado las manos. En sus redes sociales, aseguró que su charla con Trump fue una llamada protocolaria como cualquier otra y que los procesos judiciales internos de la FIFA son independientes. Eso sí, admitió que a veces las decisiones del Comité Disciplinario le sorprenden, tanto para bien como para mal. ¡Vaya forma de quitarse la responsabilidad!

¿Qué significa esto para los aficionados?

Si bien es poco probable que el reclamo de Law cambie el destino de Quansah —especialmente porque el propio diputado reconoció que la falta fue justa—, el hecho de que un político de alto nivel utilice el futbol para cuestionar la transparencia de la FIFA es un síntoma de que el hartazgo es real.

  • El precedente: El caso Balogun demostró que la presión política sí puede mover los engranajes de la FIFA.
  • El costo: La confianza del aficionado. ¿Quién quiere ver un torneo donde los reglamentos parecen estar sujetos a negociaciones tras bambalinas?
  • El alcance: Las multas y sanciones en estos niveles son astronómicas, y aunque no hablamos de cifras en dólares (que rondarían los miles de dólares), el valor en términos de prestigio es incalculable para cualquier federación.

Mientras tanto, en México seguimos atentos al desarrollo de la competencia. Independientemente de quién llame a quién, lo que nos interesa es que el balón ruede de forma justa en los estadios, donde los errores se miden en goles y no en llamadas telefónicas entre políticos. Y tú, ¿crees que la FIFA realmente tiene un sistema de justicia independiente o es puro cuento?

Fuente: Sopitas Deporte


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