¿Qué pasó realmente en los pasillos de OpenAI cuando todo parecía arder?
En Tantita Tinta nos encanta analizar los momentos que cambian el rumbo de la tecnología, y pocos episodios han sido tan dramáticos como el despido y posterior regreso de Sam Altman a OpenAI en 2023. Ahora, gracias a las declaraciones de Mira Murati, exdirectora de tecnología de la firma, por fin tenemos una pieza clave de este rompecabezas: la empresa habría colapsado sin la vuelta de su líder.
Murati, quien vivió el huracán desde el ojo de la tormenta al ser nombrada brevemente CEO interina, ofreció su testimonio más sincero durante la conferencia Bloomberg Tech en San Francisco. Para ella, no hubo medias tintas: si Altman no regresaba a la silla principal, la organización se habría desmoronado por completo.
El caos detrás de la Inteligencia Artificial
Recordemos que aquello fue una auténtica novela de oficina a nivel global. Tras el despido repentino de Altman, más de 700 de los 770 empleados de OpenAI firmaron una carta amenazando con renunciar en masa para seguir a su exjefe a Microsoft. Fue una jugada de ajedrez arriesgada que, según Murati, fue necesaria para evitar la implosión de la compañía.
“Cuando me di cuenta de que la decisión de la junta era potencialmente catastrófica, sentí que tenía que actuar muy rápido”, confesó Murati. Y es que, para ella, el objetivo siempre fue claro: proporcionar estabilidad en medio del zafarrancho corporativo.
Más allá del drama: El futuro de la IA
Murati, que decidió cerrar su ciclo en OpenAI a finales de 2024, no se quedó de brazos cruzados. Actualmente está enfocada en su nueva aventura: Thinking Machines Lab. Esta startup ya levantó la impresionante suma de 2 mil millones de dólares, con una valoración de mercado cercana a los 240 mil millones de pesos mexicanos (unos 12 mil millones de dólares), demostrando que el interés de los inversionistas por la IA está lejos de enfriarse.
Pero, ¿qué busca hacer diferente? Murati critica los modelos actuales que funcionan bajo turnos: “Usted habla, ellos hablan y luego se ponen a pensar”. Ella apuesta por los llamados “modelos de interacción”, sistemas capaces de captar matices humanos, silencios y esa riqueza de comunicación que ocurre cuando realmente colaboramos.
¿Debe la IA depender de una sola persona?
Un tema que en Tantita Tinta nos parece vital es la gobernanza. Ante la pregunta de si debemos confiar ciegamente en los líderes tecnológicos, Murati fue contundente: no se trata de quién es buena o mala persona, sino de la estructura. La transparencia y la gobernanza deben estar por encima de los individuos.
A pesar de estar en una industria conocida por su “instinto asesino” y su competencia feroz con nombres como los de Anthropic o Google, Murati prefiere ver a la tecnología como una bicicleta tándem: “Ambas personas pedalean, ambas manos están en el volante”.
Parece que, después de todo el lío en OpenAI, la lección aprendida es que el desarrollo de la IA requiere más colaboración humana y menos personalismos. ¿Logrará su nuevo proyecto marcar la diferencia? Solo el tiempo lo dirá, pero por ahora, nos quedamos con esta mirada única sobre cómo el liderazgo y la estructura pueden salvar (o hundir) a los gigantes de la tecnología.
Fuente: Bloomberg Tecnologia