El día que el Estadio Azteca se rindió ante ellas: La historia olvidada del Mundial Femenil 71

Un hito que la historia intentó borrar

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que la historia del deporte en México tiene nombres que merecen brillar más fuerte. Hoy, queremos desempolvar un capítulo fascinante: 1971. Seguramente te suena el Mundial varonil del 70, pero, ¿qué tanto sabes del año en que México se convirtió en el epicentro del fútbol femenil mundial?

Aunque la FIFA solo reconoce los mundiales femeniles a partir de 1991, la realidad es que dos décadas antes, nuestro país ya estaba demostrando que las mujeres tenían la calidad, el temple y la técnica para llenar estadios. Y no hablamos de cualquier estadio: hablamos del Coloso de Santa Úrsula, que en la final de 1971 vibró con más de 110,000 personas.

¿Un torneo de exhibición? ¡Para nada!

El Mundial Femenil de 1971 fue la continuación de un sueño iniciado en Italia un año antes. En México, seis selecciones —Argentina, Inglaterra, Dinamarca, Francia, Italia y nuestro Tri— se midieron en un torneo que, aunque “no oficial” para los jerarcas de entonces, fue todo un fenómeno social.

Aquí hubo detalles que hoy nos parecen una locura: para empezar, los partidos duraban solo 70 minutos (dos tiempos de 35), bajo la errónea creencia de que las mujeres no aguantarían el ritmo reglamentario de 90 minutos. Además, las jugadoras eran puras estudiantes y trabajadoras que, literalmente, pagaban de su bolsillo para representar a México. No recibían un sueldo, y cuando surgió el rumor de que pedían un pago de dos millones de pesos de la época —que hoy equivaldrían a unos cuantos miles de pesos ajustados por inflación—, ellas fueron contundentes: “Valen más los aplausos que los millones”.

Las leyendas que abrieron el camino

El equipo mexicano era una mezcla de juventud y talento puro, con edades que iban de los 15 a los 22 años. Entre las figuras que recordamos con orgullo en Tantita Tinta están:

  • Alicia “La Pelé” Vargas: La goleadora que hacía magia con el balón.
  • Irma Chávez: Una delantera con una visión táctica impresionante.
  • María Eugenia “La Peque” Rubio: El corazón del mediocampo.
  • Irma Yolanda Ramírez: La portera que nos mantuvo en la pelea hasta el final.

Un legado que hoy cobra justicia

Aunque México cayó 3-0 ante Dinamarca en la final, ese subcampeonato fue un triunfo contra el machismo deportivo de la época. Por años, este evento fue relegado al olvido, incluso prohibiendo que el fútbol femenil se jugara en grandes estadios. Pero el tiempo, tarde o temprano, pone todo en su lugar.

Hoy, 55 años después, finalmente estamos viendo el reconocimiento que se les negó. Entre documentales como Copa 71 y Tan cerca de las nubes, además de exposiciones en el Museo Memoria y Tolerancia y el Franz Mayer, estas pioneras están recibiendo las ovaciones que merecen. Recientemente, fueron homenajeadas en la final de la Liga MX Femenil y desfilaron por Reforma, recordándonos que ellas fueron las primeras en demostrar que en este país, el fútbol también se escribe con nombre de mujer.

Para nosotros en Tantita Tinta, recordar a estas guerreras no es solo nostalgia; es reconocer que gracias a su “chamba” y su valentía, hoy las nuevas generaciones tienen una liga profesional y el espacio que siempre les perteneció.

Fuente: Sopitas Cosas


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