El caso Melesio Cuén: ¿Quién es Fausto Corrales y por qué su testimonio no cuadra?

La pieza faltante en un rompecabezas judicial

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que en política y justicia, las casualidades no existen. El caso del asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, ha dado un giro que nos obliga a mirar con lupa a los personajes que estuvieron cerca de él en sus últimos momentos. El nombre que hoy resuena en los pasillos de la fiscalía es el de Fausto Corrales, quien se ha convertido en una pieza clave —y bastante cuestionada— para entender qué pasó realmente aquel trágico día.

¿Un acompañante o un testigo incómodo?

Fausto Corrales no era un extraño en la vida de Cuén; al contrario, era su acompañante habitual. Sin embargo, su versión de los hechos ha dejado más dudas que respuestas. Según las investigaciones que hemos seguido de cerca, Corrales estuvo con el exrector durante el episodio que terminó en su muerte en una gasolinería. Pero, ¿qué hace que su testimonio sea tan polémico? La narrativa oficial inicial, sostenida por Corrales, sugería un intento de asalto, pero las piezas no encajan con los peritajes posteriores.

Para nosotros en Tantita Tinta, resulta fundamental cuestionar cómo un evento que se vendió como un robo violento terminó siendo señalado, por diversas voces y evidencias, como un posible montaje. Corrales, al estar presente en todo momento, se coloca en una posición de privilegio: él sabe la verdad de lo que ocurrió dentro de esa camioneta.

El peso de las inconsistencias

Las autoridades han puesto la mira en la participación de Corrales en lo que muchos expertos ya llaman un “montaje”. No es solo el hecho de haber estado ahí, sino las omisiones y los cambios en su declaración. En el equipo de Tantita Tinta analizamos que, cuando un testigo clave modifica su relato ante la presión de pruebas científicas —como la trayectoria de las balas o la posición de los cuerpos—, la credibilidad se desploma por completo.

  • La narrativa de la gasolinería: La escena fue presentada con una frialdad que levantó sospechas desde el primer minuto.
  • El papel de los testigos: ¿Por qué la versión de Corrales ha sido tan distinta a lo que los peritos han revelado meses después?
  • La sombra de la impunidad: Este caso no es uno más; la relevancia política de la víctima exige una transparencia que, hasta ahora, ha brillado por su ausencia.

¿Qué sigue en esta trama?

La justicia mexicana está bajo la lupa. Con el avance de las indagatorias, Fausto Corrales enfrenta no solo el escrutinio de la opinión pública, sino el rigor de un sistema que busca limpiar su imagen tras las inconsistencias iniciales. Lo que comenzó como una investigación local ha escalado a un nivel donde la verdad es la única moneda de cambio aceptable.

Desde Tantita Tinta, nos mantendremos informando sobre cómo se desarrolla este proceso. La memoria de Melesio Cuén merece algo más que un guion ensayado en una gasolinería; merece que las piezas del rompecabezas terminen de encajar, aunque eso implique señalar a quienes, durante mucho tiempo, fingieron ser solo espectadores.

Fuente: El Universal


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