Un golpe al corazón de los fans del ‘Buffyverse’
Si creciste en los noventa o principios de los dos mil, es muy probable que parte de tu educación sentimental haya sucedido frente a la televisión, viendo a una chica rubia patear traseros sobrenaturales mientras un bibliotecario británico intentaba poner orden en el caos. Este fin de semana, el mundo del entretenimiento recibió una noticia que nos pegó donde más duele: el fallecimiento de Anthony Head a los 72 años.
El actor, conocido mundialmente por interpretar al entrañable Rupert Giles en Buffy, la cazavampiros, murió debido a complicaciones derivadas de una neumonía, según informaron sus hijas, Emily y Daisy, a través de la BBC. Se fue en paz, rodeado de los suyos, dejando un vacío enorme en el corazón de miles de fans y, por supuesto, de sus colegas de trabajo.
Más que un compañero, una figura paterna
En Tantita Tinta sabemos que hay personajes que trascienden la pantalla. Giles no era solo el Vigilante de Buffy; para muchos de nosotros, era esa figura de autoridad sabia, paciente y, a veces, un tanto despistada que todos hubiéramos querido tener en nuestra vida. Y parece que, detrás de cámaras, Anthony era exactamente igual.
El elenco de la serie, que todavía intenta recuperarse tras la pérdida de Nicholas Brendon el pasado marzo, se volcó en redes sociales con mensajes desgarradores. Sarah Michelle Gellar, la propia Buffy, compartió un carrusel de fotos con un mensaje que nos sacó las lágrimas a más de uno: “Dile a Giles que ya lo he entendido y que estoy bien. Bueno, yo no lo he entendido y no estoy bien”, escribió la actriz, resumiendo el sentir de toda una generación.
El legado de un caballero británico
James Marsters, quien encarnó al inolvidable Spike, no se guardó nada: “Fue la presencia inquebrantablemente amable y firme en el set de Buffy. Era el mejor de nosotros”. Por su parte, Emma Caulfield (Anya) compartió un recuerdo que nos traslada a 2011, cuando ambos compartían un día perfecto en Londres entre copas y risas. Para ella, Tony no era solo una estrella, era un amigo de 27 años, alguien que sabía ser guía cuando los tiempos se ponían difíciles.
¿Por qué nos duele tanto? Quizá porque, como bien señaló Charisma Carpenter (Cordelia), Anthony Head logró que su personaje se convirtiera en la figura paterna que muchos espectadores no tenían en casa. Su calidez, su humor británico y esa capacidad de proyectar sabiduría incluso en las situaciones más absurdas, hicieron que su paso por la serie fuera la piedra angular de un proyecto que cambió la televisión para siempre.
Un fenómeno que sigue vigente
A pesar de que han pasado años desde que la serie terminó, el impacto cultural del Buffyverse sigue intacto. No solo fue un show de vampiros; fue una lección sobre crecer, enfrentar demonios (literales y metafóricos) y aprender a ser adulto. Anthony Head fue el ancla emocional que permitió que esa locura tuviera corazón.
Para nosotros en Tantita Tinta, despedir a alguien que nos dio tantas tardes de escapismo es complicado. Nos queda su trabajo, su voz y el recuerdo de un actor que, incluso en los papeles más fantásticos, se sentía increíblemente humano. Descanse en paz, Tony. Gracias por enseñarnos que, incluso cuando los vampiros están al acecho, siempre es bueno tener un buen libro y a alguien sabio a tu lado.
Fuente: Espinof