El territorio mexicano continúa sorprendiendo a propios y extraños al destapar los secretos mejor guardados de su pasado remoto. En una revelación que parece sacada de la gran pantalla, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmaron el descubrimiento de un yacimiento con más de 50 huellas fósiles de dinosaurio en tierras michoacanas, un hecho que sacude a la comunidad científica nacional e internacional.
Pisadas ancestrales en el corazón de Apatzingán
Las marcas fosilizadas fueron ubicadas con precisión en el lecho de un arroyo cercano a la comunidad de San Juan de los Plátanos, en el municipio de Apatzingán. Gracias al reporte oportuno de los propios habitantes de la zona, los investigadores iniciaron los trabajos de inspección y registro el pasado 21 de octubre. Las pisadas, impresas en una plataforma de roca sedimentaria dentro de un radio de 40 metros cuadrados, oscilan entre los 12 y 48 centímetros de longitud y alcanzan hasta 30 centímetros de ancho, perteneciendo a ejemplares de entre 2 y 4 metros de altura.
Los análisis preliminares indican que estas marcas corresponden a una convivencia entre dinosaurios herbívoros y carnívoros, incluidos terópodos del grupo de los tiranosáuridos, raptores y los característicos dinosaurios pico de pato. Se estima que estos colosales reptiles caminaron por el lugar hace aproximadamente 65 millones de años, durante el periodo Cretácico tardío, justo en los compases finales de su existencia antes de la catástrofe planetaria provocada por el impacto de un asteroide en la península de Yucatán.
Un rompecabezas paleontológico para México
Si bien el imaginario colectivo suele asociar los hallazgos de dinosaurios en México con las planicies desérticas de estados norteños como Coahuila, Sonora o Chihuahua, este tipo de descubrimientos en el centro y sur del país —donde gran parte del territorio estuvo sumergido bajo las aguas marinas en épocas remotas— aportan una perspectiva completamente nueva sobre la movilidad, el comportamiento y la adaptación de estas especies.
Desde el equipo de redacción de Tantita Tinta celebramos este tipo de aportaciones a la ciencia y la cultura nacional, las cuales posicionan a Michoacán no solo como un bastión de tradiciones y riqueza cultural, sino también como un valioso geoparque prehistórico. Con este nuevo registro, el estado suma ya cuatro sitios de importancia paleontológica, mientras que el país contabiliza más de 30 locaciones oficiales protegidas y estudiadas por el INAH, abriendo la puerta a futuras investigaciones que prometen seguir reescribiendo la historia bajo nuestros pies.
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Fuente original: Sopitas Cosas