EA FC 27 nos regresa la esperanza a las canchas virtuales: ¿El simulador definitivo o más de lo mismo?

El regreso del rey del balompié digital

Como cada año, EA Sports ha vuelto a soltar al terreno de juego su simulador estrella. Para los que nos declaramos fieles seguidores de las retas virtuales, el lanzamiento de una nueva entrega siempre viene acompañado de esa mezcla entre emoción y escepticismo puro. En Tantita Tinta nos pusimos la camiseta, agarramos el control y nos metimos de lleno a probar EA FC 27 para contarte si vale la pena invertirle horas y billetes a esta nueva temporada.

Tras un año donde el ánimo general parecía un poco apagado, la misión principal de la desarrolladora era clara: meterle más contenido dinámico para que los gamers tuvieran opciones más allá del famosísimo (y a veces estresante) Ultimate Team. Y aunque la variedad de modos de juego está a la orden del día, la verdad es que la estructura puede llegar a sentirse un poco confusa al principio.

The Grounds: El nuevo punto de reunión

El gran protagonista de este año se llama The Grounds, una apuesta bastante interesante que nos recuerda un poco a las mecánicas de mundo abierto que ya hemos visto en canchas de básquetbol virtuales o en los lobbies de juegos de pelea. Aquí, la idea es movernos por un mapa interactivo para lanzarnos las retas con la raza o armar el torneo en Clubes Pro.

Para nosotros en Tantita Tinta, la ejecución de este modo tiene un diez en planeación. El matchmaking deja atrás los menús aburridos para acercarte físicamente (en el juego, claro) a otros jugadores dentro del lobby. La jugabilidad se siente ágil, fresca y muy intuitiva. Sin embargo, el miedo constante es el fantasma del pasado: ¿qué pasará con este modo en unos meses? No sería la primera vez que una gran idea (como el viejo modo Volta) termina en el olvido porque la compañía decide volcar todos sus esfuerzos —y parches de jugabilidad— exclusivamente al motor de dinero de la franquicia.

Ultimate Team y el eterno dilema del volado

Hablemos del elefante en la sala: el Ultimate Team. Años atrás, armar un equipo competitivo era poco menos que un castigo divino donde tenías que rezarle a todos los santos para que te saliera una carta decente en los sobres. Hoy la historia es distinta. EA se ha puesto las pilas ofreciendo herramientas más accesibles para arrancar con el pie derecho, como evoluciones sencillas y un sistema de desafíos de plantillas (SBC) rediseñado que te permite canjear futbolistas por puntos de manera más directa y sin volverte loco.

A pesar de estas mejoras, en su base más profunda, el juego sigue fiel a su estilo: si tienes buena suerte con los sobres o le inyectas una buena lana, te ahorras decenas de horas de sufrimiento frente a la pantalla de tu computadora o celular (bueno, consola). Al principio las recompensas llueven, pero conforme avanza la temporada, la exigencia se dispara.

Una defensa que exige manos y paciencia

Un punto que merece aplausos —y que ha puesto a sufrir a más de uno— es el cambio en la parcela defensiva. Ahora, la defensa es mucho más manual. Esto le otorga un control absoluto al jugador, lo cual es una chulada cuando logras dominarlo. Claro, la cruda realidad es que los veteranos que estaban acostumbrados a que la inteligencia artificial les hiciera el trabajo sucio la están pasando mal intentando frenar a los delanteros rivales.

La curva de dificultad es alta, pero como pasa en cualquier título competitivo, el nivel de satisfacción al robar un balón con maestría y armar el contragolpe vale totalmente la pena. Eso sí, prepárate para los rebotes absurdos y los goles de último minuto que desafían las leyes de la física, porque esos, por más parches que pasen, nunca se van a ir.

Fuente: VidaExtra


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