Un sonido que se siente como un cortocircuito bien hecho
Si alguna vez has sentido que la música actual suena toda igual, como si hubiera salido de una línea de ensamblaje, prepárate, porque Dillom acaba de llegar para darle una sacudida a tu lista de reproducción. El artista argentino, que ya se ha ganado un lugar privilegiado en la escena alternativa de Latinoamérica, acaba de lanzar su tercer álbum: La Nueva Violencia.
En Tantita Tinta estuvimos dándole una vuelta a este material y, honestamente, es una montaña rusa que no te da respiro. Tras el éxito de POST MORTEM (2022) y el aclamado Por Cesárea (2024), Dillom no solo vuelve, sino que se confirma como un tipo que sabe exactamente cómo incomodar —de la mejor manera posible— a la industria musical.
¿Por qué deberías escucharlo?
El disco es, en esencia, un reflejo de nuestra época: una mezcla de caos, sobreestimulación y ese deseo constante de quererlo todo al mismo tiempo. Títulos como “Superdiversión”, “Papá Se Volvió Loco” y “Vedette” ya nos dan una pista de que no estamos ante un disco para escuchar de fondo mientras haces la tarea. Es música que te exige atención.
Lo más interesante de esta entrega es la postura del músico frente a las colaboraciones. En un mundo donde todo se mide por cuántos seguidores tiene el artista invitado para generar números, Dillom dijo: “¿sabes qué? mejor no”. El disco cuenta con nombres de peso como St. Vincent, Sebastian Murphy (Viagra Boys), Declan Mehrtens (Amyl and the Sniffers), Juana Aguirre y Miranda!, pero… ¡no esperes ver sus nombres en el tracklist!
Una transgresión que se agradece
Esta decisión de ocultar quién canta en cada rola no es un simple capricho de artista. Es una declaración de principios. Dillom busca que las colaboraciones no se sientan como una estrategia de marketing vacía, sino como piezas de un rompecabezas sonoro donde lo que importa es la experiencia del escucha, no el nombre que aparece en la pantalla de tu celular.
Al platicar sobre el proceso creativo, el argentino confesó que el tema que le da nombre al álbum surgió de una lluvia de ideas donde las frases inconexas terminaron teniendo todo el sentido del mundo. “Por más que diga ‘Pechuga, Pata, Muslo’, al final todo encaja”, asegura. Y es esa audacia la que hace que el disco se sienta real, aunque sea una “versión deformada” de nuestra realidad cotidiana.
¿Qué esperar de este viaje?
A nivel sonoro, La Nueva Violencia es un caos que se disfruta. Hay momentos donde parece que no entiendes qué está pasando, pero ahí radica su magia. Es un álbum que no intenta explicar el mundo, sino que lo mastica, lo digiere y lo escupe con una buena dosis de humor ácido y una energía que se siente vibrante.
Aunque Dillom todavía está construyendo su base de fans en México, estamos seguros de que no pasará mucho tiempo para verlo llenando recintos en nuestro país. Si quieres adelantarte a la tendencia y escuchar algo que realmente se siente diferente, dale una oportunidad a este disco. En Tantita Tinta le damos el visto bueno: es una bocanada de aire fresco (y un poco caótico) que necesitábamos.
Fuente: Sopitas Musica