¿Derecho a decidir el final? La propuesta que busca elevar la muerte asistida a rango constitucional

Un debate necesario: ¿Qué significa realmente morir con dignidad en México?

En Tantita Tinta siempre hemos creído que los temas complejos no deben esconderse bajo la alfombra. Esta semana, el Congreso ha vuelto a encender una conversación que nos pone a todos a reflexionar: la posibilidad de incluir la muerte asistida en nuestra Constitución. No es solo un tema de leyes, es un tema de vida, de autonomía y, sobre todo, de respeto a la voluntad propia.

La diputada federal Elena Edith Segura Trejo, del grupo parlamentario de Morena, puso sobre la mesa una iniciativa que pretende ir más allá de lo que se había discutido anteriormente. La propuesta busca modificar el artículo 4º constitucional para reconocer, de forma expresa, el derecho a la “muerte voluntaria asistida”. ¿La meta? Que este acto deje de ser un tabú legal y se convierta en una opción clara bajo condiciones bien definidas.

¿Qué hay detrás de esta iniciativa?

La propuesta no surge de la nada. Existe un respaldo ciudadano muy fuerte detrás de la llamada Ley Trasciende, impulsada por la activista Samara Martínez, quien ha logrado reunir más de 128 mil firmas. La idea central de Segura Trejo es colocar la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad al centro del debate. En términos sencillos: si una persona mayor de edad, con plena capacidad para decidir, enfrenta una enfermedad incurable e irreversible, debería tener el derecho de elegir cómo y cuándo terminar con su proceso de vida de manera informada y consciente.

Para nosotros en Tantita Tinta, es fundamental destacar que esta iniciativa no busca que la muerte asistida sea una salida fácil ante la falta de recursos. La misma diputada fue clara: el Estado tiene la obligación de garantizar primero la vida y el bienestar. Esto significa que, antes de cualquier escenario, se deben asegurar los medicamentos, cuidados paliativos y apoyo psicológico. La muerte asistida no puede ser consecuencia de la pobreza o el abandono, sino un acto de autonomía plena.

¿Qué podemos aprender del resto del mundo?

No somos los únicos navegando estas aguas. La diputada Segura Trejo ha tomado como referencia modelos internacionales en países como Canadá, España, Bélgica, Países Bajos, Colombia, Australia y Uruguay. Cada uno tiene su propio sistema, pero todos comparten un denominador común: regular la decisión al final de la vida para evitar el sufrimiento innecesario.

Si esta reforma lograra avanzar en el Congreso y fuera aprobada, los cambios serían inmediatos. Se establece un plazo de 90 días para que, una vez publicada en el Diario Oficial de la Federación, se creen las leyes secundarias necesarias. Es decir, se pondrían las reglas del juego sobre la mesa para que todo el proceso sea transparente, seguro y legal.

El camino por recorrer

Sabemos que este es un tema que divide opiniones y que toca fibras muy sensibles. Algunos sectores ven con reserva este tipo de reformas, mientras que otros consideran que es un paso indispensable para la libertad individual. Lo que es innegable es que el debate ya está aquí y es una conversación que nos toca tener como sociedad.

¿Qué opinas tú? ¿Crees que México está listo para dar este paso hacia una muerte digna constitucionalmente reconocida? En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de cómo evoluciona esta propuesta en la Cámara de Diputados, porque al final del día, se trata de cómo queremos vivir y cómo queremos cerrar nuestro propio ciclo.

Fuente: El Universal


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