De un diseño de interiores a millones en taquilla: La extraña historia de ‘Niu Lai’

¿Qué pasa cuando decides cambiar los planos arquitectónicos por la pantalla grande?

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que en el mundo del cine no todo es presupuesto millonario y animaciones impecables al estilo de Pixar o Studio Ghibli. A veces, la historia más inusual viene de donde menos te lo esperas. Si pensabas que habías visto todo en la industria, déjanos presentarte a Niu Lai, la película china que está desafiando todas las leyes de la taquilla y que, siendo honestos, tiene una calidad visual que nos hace tallarnos los ojos.

Una producción hecha en casa (literalmente)

Imagínate esto: un presupuesto que apenas roza los 4,000 pesos mexicanos y, de repente, ¡pum!, recaudas más de 135 millones de pesos en los cines. Parece el guion de una película sobre un golpe de suerte, pero es la realidad de esta producción independiente que ha dejado a los críticos rascándose la cabeza.

Pero, ¿por qué causa tanto ruido? Para empezar, el estilo visual de Niu Lai no es precisamente una joya de la animación. Olvídate de los movimientos fluidos y las texturas realistas; estamos ante un proyecto nacido de un dúo dinámico: madre e hijo. Xin Yumeng y Sun Lifang, lejos de ser expertos en animación, son originalmente dueños de una empresa de diseño de interiores llamada Dalian Jingyuan Decoration Engineering. Lo que empezó como un negocio de remodelaciones, terminó convirtiéndose en una productora de cine gracias a la curiosidad y, probablemente, a muchas noches sin dormir frente a la computadora.

El secreto detrás del éxito

Lo que en Tantita Tinta nos parece fascinante es el uso de las herramientas. ¿Cómo hicieron la película? Pues nada más y nada menos que con SketchUp, un software que cualquier estudiante de arquitectura usa para hacer renders de casas y edificios. Ese fue el lienzo donde dieron vida a la historia de un ternero recién nacido y una alondra.

A pesar de que el resultado visual es, seamos francos, bastante peculiar y “feo” para los estándares actuales, la narrativa ha conectado con la audiencia. Niu Lai (que se traduce como “ahí viene el buey”) es una fábula que no se anda con rodeos y toca temas pesados: la responsabilidad, la pérdida, el sacrificio y el valor de ser uno mismo. Es una hora y 26 minutos de lecciones que han hecho que el público olvide la falta de presupuesto y se enfoque en el corazón del proyecto.

Un proyecto totalmente artesanal

Aquí no hubo grandes estudios interviniendo ni decenas de animadores en una oficina. Todo, desde las voces hasta el soundtrack, corrió por cuenta de Sun Lifang y su hijo. De hecho, la canción que suena en los créditos es composición y voz de la propia mamá. En un mercado dominado por corporaciones, ver a una familia hacer realidad su sueño fílmico con las herramientas que tenían a la mano es, cuando menos, refrescante.

¿Es Niu Lai la mejor película del año? Definitivamente no. ¿Es el caso más raro y curioso de la década? Sin duda alguna. Para nosotros en Tantita Tinta, este fenómeno es la prueba de que, a veces, la autenticidad y el esfuerzo personal valen más que millones de dólares en efectos especiales.

Fuente: Sopitas Cine y TV


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