La tecnología de ciencia ficción ya es una realidad en nuestra frontera
Si alguna vez pensaste que el uso de rayos láser para derribar objetos voladores era cosa de películas como Star Wars o La Guerra de los Mundos, prepárate, porque la realidad ha superado a la ficción. En Tantita Tinta te contamos que el Ejército estadounidense acaba de estrenar un arma láser de alta energía para neutralizar drones cerca de la frontera con México.
El incidente, ocurrido entre la noche y la madrugada del 25 y 26 de agosto en el Valle del Río Bravo, no fue un ejercicio de práctica. Según fuentes oficiales, tres drones fueron bajados del cielo porque representaban una amenaza física directa para el personal militar y los agentes de la patrulla fronteriza.
¿Cómo funciona este ‘rayo de la muerte’?
Lejos de los disparos ruidosos o los misiles convencionales, esta tecnología, conocida técnicamente como sistemas de energía dirigida (HEL), funciona con un haz de luz extremadamente concentrado. El proceso es quirúrgico: el sistema detecta, sigue y, mediante una carga de energía eléctrica, calienta el objetivo hasta inutilizarlo por completo.
El sistema en cuestión, llamado LOCUST, tiene una potencia de 20 kilovatios y ha sido montado sobre vehículos militares listos para el combate, como los JLTV de Oshkosh. Es, básicamente, una plataforma móvil que puede detectar intrusos a kilómetros de distancia y eliminarlos en cuestión de segundos. Se estima que el desarrollo de este tipo de tecnología militar conlleva inversiones millonarias, con contratos que alcanzan cifras de miles de millones de pesos (considerando que proyectos similares de defensa suelen superar los cientos de millones de dólares en el mercado global).
La sombra de los cárteles y el nuevo frente tecnológico
El comandante Curtis Taylor, de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur, no dejó lugar a dudas sobre el origen de estas aeronaves. Aunque no se ha especificado qué grupo criminal estaba detrás, es un hecho que los cárteles están usando drones para el trasiego de mercancía ilícita, tráfico de personas y, sobre todo, para espiar los movimientos de las fuerzas de seguridad.
En Tantita Tinta analizamos este movimiento como un punto de inflexión. No solo estamos viendo una respuesta física ante una amenaza; es una demostración de poder tecnológico en una zona donde la vigilancia se ha vuelto, literalmente, una partida de ajedrez futurista. El gobierno estadounidense ha dejado claro que la vigilancia hostil en la línea fronteriza ya no será tolerada, empleando tecnología de punta como parte de sus nuevas políticas de seguridad nacional.
¿Qué sigue ahora?
El Pentágono está acelerando la compra de estos sistemas para integrarlos de forma permanente en su arsenal. La pregunta que queda en el aire es: ¿qué pasará cuando los grupos criminales intenten contraatacar con sus propios avances tecnológicos? Lo que es un hecho es que el cielo de la frontera ya no es el mismo.
Por ahora, la colaboración entre el Ejército estadounidense y sus contrapartes en México se mantiene como una pieza clave para intentar poner orden en esta nueva era de drones y láseres. Estaremos muy atentos a lo que ocurra en esta zona, donde la línea entre la seguridad y la tecnología parece desvanecerse cada vez más.
Fuente: WIRED en Español