De odiar la estrategia a no soltar la computadora: así me atrapó Star Wars Zero Company

La galaxia muy, muy lejana conquista a los menos creyentes

Para muchos, el género de la estrategia y la táctica militar en los videojuegos ha sido un territorio prohibido. ¿A quién le apetece pasar horas calculando cada milímetro de cobertura, gestionando recursos raquíticos y sufriendo porque un mal movimiento arruina toda la partida? Para nosotros en Tantita Tinta, la respuesta solía ser un rotundo “a nadie”. Sin embargo, las barreras mentales están para romperse.

Tras unas 35 horas de pura intensidad, un título ha logrado lo imposible: transformar a un escéptico total en un fanático empedernido de los combates tácticos. Hablamos de Star Wars Zero Company, el proyecto desarrollado por Bit Reactor en colaboración con Respawn Entertainment que ha llegado para sacudir el universo de George Lucas. Si pensabas que lo habías visto todo en la franquicia, agárrate de tu celular o acomódate bien en tu computadora, porque esta aventura espacial derriba cualquier prejuicio.

Estrategia al estilo galáctico sin morir en el intento

La propuesta toma inspiración de pesos pesados como X-COM o Warhammer 40,000: Chaos Gate. La gestión del mapa, el posicionamiento y el uso eficiente de las habilidades son vitales. No obstante, el verdadero corazón de la experiencia radica en el escuadrón. Aunque puedes reclutar a una gran variedad de perfiles —desde cazarrecompensas y soldados hasta droides modificados—, la clave está en formar un grupo sólido de cuatro elementos que se convierta en una auténtica pesadilla para el enemigo.

En nuestra travesía, armar un equipo balanceado con un rodiano, un astromecánico y especialistas en demolición marcó la diferencia entre la gloria y la derrota. Eso sí, aquí la administración de recursos es un dolor de cabeza constante. Hay poco dinero (¡ojalá tuviéramos un presupuesto de miles de pesos para gastar a manos llenas!) y el tiempo es un recurso tirano. Los ciclos de juego te obligan a dudar sobre qué planeta visitar, elevando la rejugabilidad hasta las nubes, aunque a veces equilibrar los vínculos con la tripulación se siente como caminar sobre la cuerda floja.

Lo bueno, lo malo y los pequeños detalles

Uno de los mayores aciertos es la curva de aprendizaje. Desde la primera partida, el juego te lleva de la mano gracias a menús radiales muy intuitivos que te recuerdan en qué demonios estabas pensando. No necesitas ser un experto para saber dónde colocar a tu francotirador o cuándo activar los poderes de la Fuerza.

A pesar de sus bondades, no todo es miel sobre hojuelas. Superando las 30 horas de campaña, la fórmula llega a estancarse un poco, sobre todo cuando te enfrentas a los acólitos de Fathom en el tramo final. Las transiciones obligatorias al derrotar enemigos y un control de cámara algo limitado —que a veces tapa la acción o frustra al intentar moverte con precisión— son detalles que pulen la experiencia, pero que no logran arruinar la diversión.

El inicio de una nueva obsesión

Lo más fascinante de esta aventura es cómo te invita a regresar. En Tantita Tinta celebramos cuando un título logra lo impensable: reavivar la pasión por un género que dábamos por muerto. Tanto es así, que el impacto de este juego nos abrió la puerta a un pozo sin fin de horas en la PC, motivándonos a explorar otros clásicos y joyas del género.

Si aún tienes dudas sobre darle una oportunidad a la estrategia táctica, Star Wars Zero Company es la excusa perfecta para quitarte el miedo. Quién sabe, tal vez termines igual que nosotros: buscando el siguiente gran reto para tu próxima sesión de juego.

Fuente: VidaExtra


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