¡De no creer! Hallan plástico en capas de hace 200 años: ¿viajeros en el tiempo o un error de cálculo?

El misterio de los sedimentos que no cuadran

Imagínate que estás haciendo una excavación y, de pronto, te topas con una pieza de plástico. Lo primero que piensas es: “¡Qué descuido de alguien que dejó su basura aquí!”. Pero, ¿qué pasa cuando esa ‘basura’ aparece en una capa de sedimento que tiene 200 años de antigüedad? En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar este fenómeno que tiene a la comunidad científica rascándose la cabeza.

Resulta que un estudio publicado en Science Advances dejó a todos con el ojo cuadrado. Investigadores analizaron el fondo de tres lagos en Letonia y descubrieron microplásticos en sedimentos que datan del siglo XVIII. Para ponerlo en contexto, el primer plástico sintético no vio la luz hasta 1907. Estamos hablando de una diferencia de casi 175 años. ¿Acaso el plástico tiene la capacidad de viajar en el tiempo?

¿Es el fin de los marcadores cronológicos?

Para nosotros en Tantita Tinta, el valor de este descubrimiento no es solo la curiosidad histórica, sino lo que esto implica para la forma en que estudiamos la Tierra. Los geólogos utilizan los sedimentos como si fueran las páginas de un libro de historia. Por ejemplo, así fue como descubrieron la marca del asteroide que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años. Se esperaba que el plástico fuera ese nuevo sello definitivo para marcar el inicio del Antropoceno (esa etapa donde la huella humana es total).

Pero el estudio demostró que el plástico es un pésimo cronista. Los microplásticos no se quedan quietos; tienen la molesta costumbre de filtrarse y migrar hacia capas mucho más profundas de las que les corresponden por edad. Si dentro de un milenio algún científico tratara de descifrar nuestra época usando solo microplásticos, terminaría creyendo que vivíamos en la era del polietileno desde tiempos de la Independencia de México. ¡Un error de cálculo de siglos!

La cruda realidad del impacto humano

Este hallazgo fue uno de los clavos en el ataúd para la propuesta de oficializar el Antropoceno como una época geológica. La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) decidió que, aunque el impacto del ser humano es innegable —y preocupante—, no tenemos un marcador estratigráfico lo suficientemente sólido y preciso.

  • ¿Por qué se mueven? La infiltración por agua y procesos biológicos hace que los microplásticos ‘bajen’ de nivel.
  • El alcance: No solo están en los lagos, se han encontrado hasta en alimentos para mascotas.
  • El reto: Ahora los científicos deberán ajustar sus métodos para no ser engañados por estos materiales errantes.

En Tantita Tinta nos queda claro que, aunque la naturaleza intenta enterrar nuestro pasado, el plástico ha encontrado una forma de volverse un invitado incómodo que, literalmente, se mete hasta en las profundidades de la historia. Es un recordatorio de que, una vez que soltamos estos materiales, ya no tenemos control total sobre dónde terminarán. Ni siquiera los siglos de distancia parecen ser suficiente barrera para los microplásticos.

Fuente: WIRED en Español


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