Un desalojo que sacude a la CDMX
Lo que comenzó como una exigencia pacífica de derechos fundamentales terminó en un escenario de tensión y forcejeos en pleno corazón de la capital. Este martes, el plantón que mantenían personas trans y no binarias dentro de las instalaciones de la Secretaría de Gobernación (Segob) fue disuelto por la fuerza, dejando un saldo de personas heridas y una profunda indignación entre los colectivos LGBT+.
En Tantita Tinta nos tomamos muy en serio la importancia de la protesta social y la libertad de expresión. Lo que vivieron las activistas en la calle General Primm, en la colonia Juárez, es un recordatorio de la compleja relación que aún existe entre la burocracia estatal y las causas sociales que no encuentran respuesta en las mesas de diálogo tradicionales.
¿Qué pasó realmente en la Secretaría de Gobernación?
Tras cinco días de estar atrincheradas, las manifestantes fueron expulsadas del edificio. La activista Victoria Sámano, voz principal de este movimiento, denunció que las autoridades recurrieron al uso de gases de extintores y agresiones físicas para desalojarlas. La situación escaló a tal punto que una de las participantes tuvo que ser trasladada de urgencia a un hospital tras sufrir un golpe severo en la cabeza durante el tumulto.
“No quieran salir a decir que aquí había armas o drogas; eso no es cierto”, sentenció Sámano, rechazando de antemano cualquier intento por criminalizar su movimiento. La consigna era clara: “¡Las vidas trans importan!”, un grito que resonó con fuerza mientras eran empujadas hacia la calle.
La exigencia que se quedó sin eco
Para entender el origen de este conflicto, hay que mirar atrás: el grupo decidió tomar los accesos a la dependencia después de que, según denuncian, nadie en el edificio aceptó recibir un documento formal con sus peticiones. Entre sus demandas destacan:
- La aprobación de una Ley Integral Trans.
- Acceso garantizado a salud integral.
- Políticas públicas claras para el acceso a empleos dignos y vivienda.
- Educación inclusiva y sin prejuicios.
Aunque se les ofreció una mesa de trabajo con el subsecretario Arturo Medina Padilla, el colectivo rechazó la oferta. La postura fue tajante: el diálogo debía ser directamente con la secretaria Rosa Icela Rodríguez. “No entra nadie ni sale nadie hasta que reciban nuestro documento”, habían advertido anteriormente.
Más allá de la protesta
Es importante señalar que el plantón no era solo encierro. Durante los días previos, el espacio contó con conversatorios y actividades culturales, incluyendo la participación de activistas como Kenya Cuevas. Todo esto ocurre apenas unos días antes de la marcha del Orgullo en la Ciudad de México, donde el colectivo ya tenía planeado realizar eventos en las inmediaciones de Abraham González.
Desde Tantita Tinta, observamos con preocupación cómo la respuesta ante la exigencia de derechos humanos fundamentales sigue optando por la fuerza pública en lugar de soluciones políticas. Queda la pregunta en el aire: ¿qué sigue para este movimiento? Con la marcha del orgullo a la vuelta de la esquina, el tema de la Ley Integral Trans seguramente seguirá siendo el eje central de las movilizaciones en la capital.
Fuente: El Universal