De la gloria en Twitch al ERE: ¿Se le acabó la magia a la Kings League de Piqué?

El sueño de Piqué se topa con la pared de la realidad

Cuando la Kings League irrumpió en escena el 1 de enero de 2023, muchos pensamos que el fútbol tradicional estaba temblando. Con reglas sacadas de un videojuego y la voz de los streamers más grandes del momento, parecía la receta perfecta para dominar la pantalla de nuestra computadora o celular. Sin embargo, en Tantita Tinta nos hemos puesto a analizar la situación actual y la realidad es mucho menos glamurosa de lo que se veía en los directos: la liga acaba de anunciar un ERE que dejará en la calle a cerca del 50% de su plantilla.

¿Qué pasó realmente detrás de cámaras?

La empresa, bajo la dirección de Djamel Agaoua, intentó jugar en ligas mayores con una expansión acelerada a países como Alemania, Italia y Brasil, además de la región MENA. El problema es que, como bien admitió el propio CEO, se “quemó dinero” a una velocidad impresionante. De los 83 empleados originales, 41 se irán a casa. Y no solo eso: las competiciones en Francia y Alemania han sido congeladas indefinidamente, y la liga española se tomará una pausa de seis meses para “replantear el producto”.

Para ponerlo en perspectiva, la compañía levantó recientemente una ronda de inversión de unos 1,100 millones de pesos mexicanos (53 millones de euros). Resulta difícil de explicar que, con esa inyección de capital, la estrategia de ahorro sea despedir a casi la mitad del equipo para recortar unos 40 millones de pesos (2 millones de euros).

El peso de la cultura laboral

Más allá de los números fríos, lo que duele es el testimonio de los trabajadores. El comunicado emitido por la plantilla es un balde de agua fría: jornadas que superaban las 10 horas diarias, trabajo los siete días de la semana y horas extra que nunca vieron reflejadas en su sueldo ni en tiempo de descanso. La narrativa de “éxito” que vendían en redes sociales contrastaba brutalmente con el martirio de quienes hacían posible que la pelota rodara.

¿Por qué no pudo con el fútbol de siempre?

El error de la Kings League fue creer que el fanatismo se puede fabricar con algoritmos. El fútbol real, ese que se juega en canchas de barrio donde a veces apenas caben 800 personas, tiene algo que los streamers no pudieron comprar: identidad. El vínculo emocional que un aficionado tiene con su equipo, forjado durante años de tradición familiar, es imbatible.

Además, sobreexplotaron el producto. Entre la Kings League, Queens League, Prince Cup y mil torneos más, terminaron agotando a la audiencia. Lo que empezó con 800,000 espectadores en su pico máximo de audiencia, terminó desinflándose con una caída del 54% en sus cifras de seguimiento apenas un año después.

¿El fin del experimento?

¿Había partido contra el fútbol tradicional? Probablemente no. La historia nos ha enseñado con casos como la XFL en Estados Unidos que el público se cansa rápido de los “híbridos” entre deporte y show. Piqué parece haber entendido tarde que quizás, para sobrevivir, necesitaba bajarle a la ambición y enfocarse en algo más sostenible.

Por ahora, la Kings World Cup Clubs en Italia sigue en pie, pero el ambiente dentro de la oficina no podría ser más sombrío. En Tantita Tinta seguiremos al pendiente de cómo termina esta historia, que parece la crónica de una ambición que olvidó que, al final del día, los proyectos se sostienen con personas, no solo con números de Twitch.

Fuente: VidaExtra


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