De la ciencia ficción a la realidad: ¿Estamos listos para el primer ‘Terminator’ respaldado por un Trump?

¿El fin de la guerra tal como la conocemos?

En Tantita Tinta siempre nos hemos preguntado qué tan cerca estamos de los escenarios que veíamos en las películas de los 80. Y bueno, parece que el futuro llegó sin avisar. Foundation Future Industries, una startup que apenas vio la luz en 2024, tiene una meta que suena a guion de Hollywood: crear un supersoldado robótico 100% hecho en Estados Unidos.

Pero no estamos hablando de un robot que te ayude a acomodar la ropa o a lavar los platos. Su CEO, Sankaet Pathak, fue bastante directo en sus declaraciones: la empresa está explorando activamente lo que ellos llaman “opciones cinéticas”. En términos simples, están trabajando en sistemas de armamento para sus humanoides. Aunque los detalles se mantienen bajo llave, la promesa es tener algo concreto en los próximos meses.

El peso de una marca (y un apellido)

Lo que realmente está dando de qué hablar es quién está detrás de la cortina. La empresa cuenta con el respaldo y la asesoría estratégica de Eric Trump, hijo del expresidente. Según Pathak, lejos de ser solo un nombre famoso, Eric está metido hasta la cocina en la ingeniería y el desarrollo. De hecho, en una entrevista reciente, el propio Trump presumió cómo estos robots no solo siguen órdenes, sino que hasta te saludan con un choque de puños. ¿Se imaginan el impacto de esto en la industria militar o en la hotelería?

La empresa asegura haber conseguido contratos con el Pentágono que rondan los 480 millones de pesos (unos 24 millones de dólares), aunque la realidad parece ser una mezcla de contratos heredados y colaboraciones académicas. Aún así, la ambición es clara: buscan que sus robots, como el Phantom MK1, sean la solución para esos escenarios donde el riesgo para un soldado humano es demasiado alto.

El muro de la realidad: ¿Podrán hacerlo?

Aquí es donde el equipo de Tantita Tinta se pone el casco de analista. Si bien el avance en hardware es impresionante, mover un robot por terrenos irregulares, sortear escombros o simplemente abrir una puerta trabada es un dolor de cabeza técnico. Expertos en robótica, incluyendo voces del Instituto de Cognición Humana y de Máquina (IHMC), advierten que pasar de una demostración en un laboratorio limpio a una zona de conflicto real toma, al menos, una década.

  • La barrera de los 10 años: Rodney Brooks, pionero en el área, insiste en que la autonomía en entornos complejos aún está lejos.
  • El reto físico: Manipular un arma o navegar en un entorno desconocido sigue siendo el gran obstáculo.
  • Ética en la mira: ¿Queremos realmente dejar decisiones letales en manos de un software?

Pathak, por su parte, se mantiene firme en que todas estas preocupaciones apocalípticas son una exageración. Para él, la tecnología no busca sustituir la diplomacia, sino hacer los conflictos más “precisos” y evitar daños colaterales. Mientras tanto, ya preparan el Phantom MK2, que promete ser la primera versión resistente al polvo y al agua.

¿Es esto un avance tecnológico necesario o estamos abriendo una caja de Pandora? Lo que es un hecho es que la carrera por el humanoide militar apenas comienza, y con figuras políticas tan pesadas involucradas, esta historia va a dar mucho de qué hablar en los años por venir.

Fuente: WIRED en Español


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