¿Quién dijo que la moda y la comodidad no se llevan?
Seguro te pasó: de niña veías a tu abuela caminar por la casa, el jardín o haciendo sus mandados con esas sandalias de hebillas que, siendo sinceras, nos parecían el colmo de lo anticuado. Eran funcionales, sí, pero de estilo ni hablábamos. Sin embargo, como bien decimos en Tantita Tinta, la moda es cíclica y a veces nos da lecciones de vida en forma de calzado. Para este verano 2026, la tendencia que está dominando las calles no salió de una pasarela de alta costura, sino del clóset de nuestras abuelas.
El fenómeno de las ‘granny sandals’
Las llamadas granny sandals han pasado de ser consideradas calzado “feo” o puramente ortopédico a convertirse en el objeto de deseo más buscado. ¿La razón? Una mezcla de nostalgia y esa búsqueda incesante por una vida más pausada y auténtica. Marcas como Wörishofer han vuelto a poner en el mapa esas suelas ergonómicas que se adaptan al pie como si estuvieran hechas a medida.
Si te preguntas por qué pagarías por algo que antes te daba pena usar, la respuesta está en la filosofía detrás del producto. Hoy, una sandalia de este tipo puede rondar entre los $1,800 y $3,500 MXN, dependiendo de la firma, una inversión que las entusiastas del slow fashion están dispuesta a pagar por la durabilidad y el soporte que ofrecen al caminar.
La influencia de las que más saben
No es casualidad que íconos del estilo como Jeanne Damas hayan sido captadas luciéndolas con total naturalidad. Ver a figuras del mundo de la moda adoptar piezas que antes descartábamos como “calzado de señorita mayor” nos confirma algo: la estética imperfecta es la nueva elegancia. Ya no buscamos sufrir sobre tacones de 10 centímetros; buscamos sentirnos bien mientras nos vemos impecables.
Más que una moda, una lección de vida
Para nosotros en Tantita Tinta, este resurgimiento no es solo una tendencia pasajera. Es un recordatorio de que nuestros abuelos siempre tuvieron la razón. Ellos compraban menos, pero compraban mejor. Elegían la calidad y la comodidad por encima de los caprichos de la temporada. Es un estilo de vida que valora el “caminar bien” sobre la apariencia impuesta.
- Durabilidad: Diseñadas originalmente para el uso diario, aguantan mucho más que cualquier sandalia de plástico barata.
- Versatilidad: Se ven increíbles tanto con un vestido ligero de verano como con unos pantalones de lino.
- Salud podológica: Tus pies agradecerán la suela ergonómica después de una larga jornada de chamba.
Así que, si tienes un par guardado en el fondo de algún cajón de la recámara de tus abuelos, es momento de sacarlas. Si no, quizá sea hora de visitar esa tienda de calzado clásico que siempre ignoraste. Porque al final, la belleza más auténtica es la que nos permite disfrutar del verano sin prisas y, sobre todo, sin dolor.
Fuente: Vogue