¿El fin de los aviones comerciales? La revolución magnética que nos dejó boquiabiertos
Seguro te ha pasado: estás en el aeropuerto, haciendo una fila eterna y pensando en que ojalá hubiera una forma más eficiente —y menos estresante— de cruzar el país. Bueno, pues resulta que en China se tomaron esa idea muy en serio. En Tantita Tinta estuvimos analizando los recientes avances en electromovilidad, y lo que está pasando del otro lado del mundo nos hace cuestionar seriamente cómo nos moveremos en el futuro cercano.
A finales de 2025, el Laboratorio Donghu de Hubei logró una hazaña que parece sacada de un guion de Black Mirror: aceleraron un prototipo de tren de levitación magnética (maglev) de 1,110 kilos, desde cero hasta la increíble cifra de 800 kilómetros por hora en solo 5.3 segundos. Sí, leíste bien: en menos tiempo de lo que tardas en elegir una canción en Spotify, el vehículo ya iba a una velocidad que haría palidecer a cualquier auto deportivo de lujo.
¿Qué significa esto para nuestro México lindo y querido?
Si hiciéramos matemáticas rápidas, la distancia en línea recta entre Ciudad de México y Monterrey es de aproximadamente 710 kilómetros. Con esta tecnología maglev, podrías desayunar en la capital y estar comiendo cabrito en tierras regias en menos de 60 minutos. Es decir, le ganaríamos por casi 40 minutos al mejor tiempo de un vuelo comercial directo. Nada mal, ¿verdad?
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. La física es terca: esa aceleración brutal genera una fuerza G de 4.2. Traducido a cristiano, si pesaras 70 kilos, sentirías que una carga de 294 kilos aplasta tu cuerpo contra el asiento durante esos cinco segundos de aceleración. ¡Casi como un despegue de un caza militar!
¿Cómo funciona esta magia (o mejor dicho, ciencia)?
El secreto está en el nombre: Maglev. Al eliminar las ruedas y el contacto físico con los rieles, el tren literalmente «flota» gracias a campos magnéticos. Al no haber fricción mecánica, el límite lo pone principalmente la resistencia del aire.
En Tantita Tinta creemos que este es el camino hacia una movilidad verdaderamente limpia. Al funcionar con electricidad, dejamos de depender de los combustibles fósiles. Pero ojo, que la sostenibilidad depende de cómo generemos esa energía; de nada sirve tener un tren espacial si la electricidad proviene de fuentes altamente contaminantes.
El panorama mundial: ¿Quién lleva la delantera?
- China: Es el rey indiscutible de la infraestructura maglev. Su tren comercial en Shanghái ya alcanza los 431 km/h de forma regular.
- Japón: Mantiene el récord Guinness de velocidad para trenes tripulados con 603 km/h.
- México: Nuestro Tren Maya es un gran paso en infraestructura, alcanzando 160 km/h, pero claramente aún estamos a años luz de las velocidades supersónicas de Asia.
Por ahora, estos récords de 800 km/h son pruebas experimentales para empujar los límites de la propulsión electromagnética, algo que podría terminar aplicándose en lanzamientos aeroespaciales o tecnología militar. Pero soñar no cuesta nada, y quizá algún día, nuestras vacaciones por carretera se conviertan en viajes de unos cuantos minutos surcando los cielos (o los rieles) de nuestro país.
Fuente: WIRED en Español