De Café Tacvba a Zoé: 10 rolotas del rock mexicano que le cantan a la huesuda

La muerte en México: una vieja conocida con mucha música de fondo

En Tantita Tinta sabemos que la relación de la cultura mexicana con la muerte es, cuando menos, fascinante. Mientras en otras latitudes le huyen al tema como a la tanda sin terminar, por acá se le venera, se le celebra, se le baila y, por supuesto, se le compone. La transición hacia el otro plano ha sido materia prima para el cancionero nacional durante décadas. Por eso, el equipo de Tantita Tinta se dio a la tarea de armar este recorrido sonoro por 10 rolas del rock nacional que abordan la partida sinfónica, melancólica o de plano con una buena dosis de guitarras.

1. “Arrullo” – Café Tacvba

La vida dura un suspiro, o un arrullo, como bien dicen los satelucos de Café Tacvba en esta joya del disco Sino. Es una despedida sumamente íntima para esa persona que te sostuvo en brazos. La atmósfera navega entre lo terrenal y lo espiritual con versos desgarradores: “Te veo… y espero que cruces sin dolor y en paz nos dejes atrás”. Una belleza que duele bonito.

2. “Dios Bendiga a los Gusanos” – Fobia

¿Quién dijo que despedirse no puede tener un toque de humor negro y narcisismo? Fobia nos regaló en su disco debut este himno donde imaginarse bajo tierra es casi un banquete para las lombrices. Leo de Lozanne le canta al ciclo de la vida sin tapujos, recordándonos que al final todos terminamos abonando el mismo jardín.

3. “Mátenme Porque Me Muero” – Caifanes

Un clásico indiscutible del rock en nuestro idioma. Saúl Hernández y compañía nos sumergen en una visión un tanto sombría pero poética de la tumba, donde la conciencia sigue activa y con unas ganas trembuneblas de volver a sentirse vivo. Por cierto, el título rinde homenaje indirecto a una película del gran Germán Valdés “Tin Tan”.

4. “¿A dónde van los Muertos?” – Kinky

Desde la Sultana del Norte, Kinky le puso ritmo al misterio eterno. En este rolón de su disco Reina, la banda regia plantea que al morir simplemente nos ponemos a nadar por el mundo sin necesidad de salir por aire. Una suposición bastante fregona que nos deja una moraleja bien clara: más vale amarse en vida, porque como bien dicen, nada es para siempre.

5. “Olvido” – Santa Sabina

La inolvidable Rita Guerrero y su banda nos entregaron una pieza cargada de un profundo existencialismo. En “Olvido”, la pregunta flota en el aire: ¿qué importa la muerte si la vida a veces ni se siente como vida? Una paradoja dolorosa sobre la ausencia y la melancolía que te deja pensando un buen rato frente a la bocina.

6. “Arrullo de Estrellas” – Zoé

Considerada por muchos como el “Amor Eterno” de las nuevas generaciones, León Larregui le compuso este tema a su madre en su etapa de trascendencia. Con una vibra psicodélica y cósmica, la canción mezcla espiritualidad y la firme esperanza de que el final del infinito es tan solo un punto de reencuentro.

7. “Transeúnte” – Enjambre

Los hermanos Navejas nos recuerdan en este tema que nomás estamos de paso, como simples transeúntes. Al final, el cuerpo físico se hace polvo y qué más da el destino de los restos. La recomendación de la casa es simple: que nadie llore de más y que mejor se armé una buena reunión para recordarnos.

8. “Pájaros” – Porter

Para la cultura mexicana, las aves siempre han fungido como mensajeras entre dimensiones. Porter aborda el duelo de una manera sumamente honesta, surfeando entre la incredulidad y la necesidad de recibir una señal del más allá cuando el golpe de la pérdida nos deja desorientados.

9. “Te Recuerdo” – Camilo Séptimo

Decir adiós de forma definitiva es de lo más pesado que nos toca chambear emocionalmente en esta vida. Camilo Séptimo plasma esa resistencia a aceptar la ausencia con un coro esperanzador: “Sé que pronto te volveré a ver”. Porque, aunque físicamente ya no anden por aquí, siempre hay detalles que nos los devuelven.

10. “Muerte” – Natalia Lafourcade

Cerrando este listado, Natalia Lafourcade nos regala una perspectiva muy naturalista. Así como el invierno le da paso a la primavera, la muerte es la otra cara de la moneda de la existencia. Una oda de agradecimiento a la parca por recordarnos lo valioso que es respirar todos los días.

Fuente: Sopitas Musica


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