El futuro llegó a la oficina y no precisamente para pedirte el café
Si alguna vez pensaste que los robots humanoides solo servían para bailar en videos virales o para darnos uno que otro susto con sus movimientos, piénsalo dos veces. En Tantita Tinta sabemos que la tecnología avanza a pasos agigantados, pero lo que la startup suiza Flexion Robotics acaba de lograr nos pone a reflexionar sobre quién ocupará realmente el escritorio de al lado en un futuro no muy lejano.
De la simulación a la realidad: El fin de la “teleoperación”
Hasta ahora, la mayoría de los robots que veías en internet eran, en esencia, marionetas digitales. Un humano detrás de cámaras controlaba cada movimiento, lo cual está increíble para una demostración, pero es totalmente inútil cuando el robot tiene que enfrentarse al caos de una oficina real: alguien dejó una caja a medio pasillo, la puerta del elevador se trabó o simplemente el café se derramó. Esos son los líos que hacen que un robot falle.
Flexion Robotics ha cambiado el juego. Sus creadores, antiguos investigadores de Nvidia, desarrollaron un sistema donde el robot no necesita un humano que lo maneje como videojuego. En lugar de eso, entrenan a la máquina mediante simulación de aprendizaje por refuerzo. ¿Qué significa esto? Que el robot aprende por ensayo y error en un entorno virtual antes de que se le ocurra tocar una puerta en el mundo real.
Un “becario” que sí sabe seguir instrucciones
Imagínate esto: llega un paquete con snacks a la oficina. El robot recibe la instrucción: “Recógelo, sube por las escaleras, entra al elevador, ábrelo y acomoda todo en el cajón de la estantería”. Y lo hace. Sin quejarse, sin pedir vacaciones y sin distraerse en el celular.
El “ingrediente secreto”, como dice Nikita Rudin, CEO de Flexion, es que su modelo de IA aprende observando videos de humanos haciendo estas mismas tareas. La IA entiende el qué debe hacer, mientras que sus habilidades motoras aprendidas en simulación resuelven el cómo ejecutarlo sin tirar nada en el proceso.
¿Un mercado de billones de pesos?
La apuesta es enorme. Si bien el robot en sí es impresionante, los expertos como George Chowdhury, de ABI Research, señalan que lo revolucionario son los modelos de inteligencia artificial que viven dentro. Se estima que este mercado de “cerebros para robots” podría alcanzar un valor cercano a los 3 billones de pesos mexicanos para 2036.
En Tantita Tinta nos preguntamos: si un humanoide puede realizar tareas de logística, oficina y limpieza de manera autónoma, ¿qué sigue para nuestra chamba? Elon Musk y Jensen Huang ya venían advirtiendo que estos humanoides cambiarán la economía global, y con demostraciones como la de Flexion, parece que el debate ya no es sobre si ocurrirá, sino qué tan pronto llegará ese “becario” de metal a tu empresa.
Por ahora, Flexion está trabajando con distintos fabricantes de hardware para que su software pueda vivir en cualquier cuerpo robótico. Así que, aunque todavía falta para que tengan sentido común, es momento de empezar a ver a la IA como algo más que un chat para escribir correos: pronto podría estar caminando por tu oficina para organizar tu desorden.
Fuente: WIRED en Español