¿Cuenta regresiva en la CDMX? Las zonas que podrían quedar inhabitables en menos de una década

¿La CDMX tiene fecha de caducidad?

En Tantita Tinta nos ponemos serios, pero con esa chispa que ya nos conoces. Septiembre siempre nos llega con el alma en un hilo y con la memoria a flor de piel recordando los sismos que han marcado a nuestra capirucha. Sin embargo, más allá de los temblores, la ciencia lleva tiempo lanzando advertencias que a muchos se les hacen fáciles ignorar: expertos de la UNAM y la UAM han puesto sobre la mesa un escenario que suena a película de ciencia ficción, pero que tiene base científica: diversas zonas de la Ciudad de México podrían volverse inhabitables en menos de una década.

Sí, leíste bien. Entre hundimientos diferenciales, una extracción de agua subterránea que raya en lo criminal y la memoria de haber construido una enorme metrópoli sobre un antiguo sistema lacustre, la factura nos está saliendo carísima. El equipo de Tantita Tinta investigó qué tan real es este panorama y, sobre todo, por qué seguimos viviendo como si nada pasara.

Vivir entre ruinas: La historia que se normalizó

Para entender este drama no hace falta irse muy lejos. Ángeles, vecina de la emblemática colonia Roma, lleva exactamente el mismo tiempo que marca la cuenta regresiva de los expertos viviendo una pesadilla. Su edificio, ubicado en la calle de Aguascalientes, sufrió graves daños durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. Nueve años después, el inmueble sigue en el limbo.

En plática con nuestro equipo, Ángeles nos cuenta que el edificio “se sostiene por pura inercia”. Jamás fue apuntalado correctamente y, tras las recomendaciones de quitarle peso retirando herrerías, la lluvia comenzó a filtrarse, la basura se acumuló y las aves ya hacen su nido entre los escombros. Lo peor es el absurdo legal: un pequeño grupo de propietarios se niega a desalojar mediante amparos, frenando cualquier demolición o reconstrucción, mientras cobran apoyos gubernamentales de renta y pagan vigilancia privada para evitar que bandas de invasores se adueñen de las ruinas.

Mientras tanto, la estructura colinda pared con pared con una iglesia y a escasos 500 metros de una escuela primaria. Un peligro latente que la ciudad ha decidido barrer bajo la alfombra.

El peligro de vivir sobre un antiguo lago

Pero, ¿qué tan certero es este pronóstico de colapso? Para resolverlo, en Tantita Tinta consultamos al doctor en ingeniería Alonso Gómez Bernal, investigador de la UAM Azcapotzalco. El especialista explica que, aunque poner una fecha exacta en el calendario es complejo, la realidad del subsuelo chilango es innegable.

Por un lado, la extracción desmedida de agua potable a través de pozos ha deshidratado los mantos acuíferos, compactando las capas de arcilla de forma irreversible y provocando que la ciudad se hunda de manera desigual. Por el otro, la zona lacustre actúa como un amplificador natural de ondas sísmicas: cuando tiembla, la sacudida en estos terrenos puede multiplicarse hasta por 30 en comparación con las zonas de roca firme.

El investigador advierte que incluso los edificios nuevos corren peligro si no están planeados con ingeniería de punta para soportar los hundimientos diferenciales del suelo. Al preguntarle si él compraría una propiedad en estas zonas de riesgo, su respuesta fue un rotundo y tajante: no.

Nueve de cada diez condominios están desprotegidos

El panorama se pone todavía más tenso cuando hablamos de dinero y prevención. José Arturo Martínez Castañeda, abogado especialista en gobernanza condominal, señala que apenas entre el 7% y el 8% de los condominios en la CDMX cuentan con un seguro contra siniestros. Es decir, 9 de cada 10 edificios están totalmente expuestos.

Aunque la ley capitalina obliga a tener una póliza contra sismos, incendios y daños a terceros, la cultura del mexicano sigue siendo la de “tapar el pozo después de ahogado el niño”. Además, muchos confían ciegamente en que el seguro de su crédito hipotecario cubre todo el edificio, ignorando que las áreas comunes y el porcentaje de indiviso quedan volando.

Para el experto, la administración de condominios ya no puede ser un asunto improvisado; se requieren profesionales capaces de gestionar riesgos, entender de protección civil y evitar que el dinero de los seguros termine en manos equivocadas o en cuentas personales de administradores fraudulentos.

¿Qué nos espera como ciudad?

Para nosotros en Tantita Tinta queda claro que el verdadero enemigo no es la naturaleza, sino la soberbia humana que insiste en desafiar la geografía. La cuenta regresiva hacia el llamado Día Cero avanza y la pregunta ya no es si volverá a temblar o si el suelo seguirá cediendo, sino si estamos dispuestos a dejar atrás la improvisación y empezar a tomar la prevención en serio antes de que sea demasiado tarde.

Fuente: Sopitas Geek


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