¿Qué es Coatlicue y por qué debería importarnos?
En Tantita Tinta sabemos que cuando se habla de “supercomputadoras”, a veces el tema suena a ciencia ficción o a película de hackers. Pero lo que está cocinando la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) es real, tangible y, sobre todo, ambicioso. Se llama Coatlicue y no es cualquier aparato: estamos hablando de una bestia tecnológica de 314 petaflops que busca posicionar a México en el codiciado Top 20 de las computadoras más potentes del planeta.
¿Pero para qué sirve tanta potencia? Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador de Infraestructura Digital, lo tiene claro: se trata de darle a México las herramientas que históricamente nos han faltado. Imagina tener el poder de predecir desastres naturales con precisión quirúrgica, optimizar el uso de energía en todo el país o detectar fraudes y corrupción a una velocidad que hoy nos parece imposible.
El ADN de Coatlicue: ¿Inspiración ibérica?
Aunque el proyecto es 100% mexicano, el equipo detrás de Coatlicue no está dando palos de ciego. Se han asesorado con los mejores: el Centro de Supercómputo de Barcelona, específicamente con su director, Mateo Valero Cortés. La referencia es el MareNostrum 5, una joya de la tecnología europea. Sin embargo, el equipo mexicano no busca copiar, sino mejorar. La gran apuesta es una arquitectura basada exclusivamente en GPUs, lo que nos permitiría una eficiencia superior frente a modelos que mezclan tecnologías más antiguas.
Retos, energía y mucha chamba
Construir este coloso no es enchufar un monitor y listo. El consumo energético es titánico: se estiman unos 12.5 megawatts, cifra que podría duplicarse conforme la tecnología avance. Aquí es donde la planeación entra en juego. El equipo de la ATDT trabaja de la mano con la CFE para asegurar que el suministro sea constante y eficiente.
- Refrigeración Inteligente: Olvídate de gastar miles de litros de agua. El diseño contempla un sistema geotérmico de circuito cerrado, lo que significa que el agua no se desperdicia, se recicla. Es sustentable y, sobre todo, pensado para la realidad hídrica de nuestra ciudad.
- Cronograma de entrega: 2026 será el año de la obra civil (infraestructura eléctrica y enfriamiento), mientras que el 2027 se reserva para la adquisición y montaje de los procesadores de última generación.
- Actualizaciones: La tecnología no espera a nadie. El plan contempla renovar las GPUs cada cinco años para que Coatlicue no pase de moda ni se vuelva obsoleta.
¿Para qué queremos tanta potencia?
Más allá de los números impresionantes, el impacto real está en el talento. Por años, investigadores mexicanos se han ido al extranjero porque en casa no tenían la infraestructura necesaria para sus estudios. Coatlicue busca ser el hogar de esa inteligencia nacional. “Es momento de que el talento se quede en México”, comentan desde la ATDT.
¿Qué sigue después? El equipo es honesto: dejarán el camino trazado. Si la siguiente administración decide seguir el plan o potenciarlo, dependerá de ellos, pero la hoja de ruta está lista. Coatlicue no es solo un capricho tecnológico; es un paso necesario para dejar de ser espectadores y convertirnos en protagonistas de la era digital global.
Fuente: WIRED en Español