¿Tu chamba cambió? Respira, tu ahorro para el retiro sigue a salvo
En el equipo de Tantita Tinta sabemos que la vida laboral ya no es como la de nuestros abuelos, aquellos tiempos en los que uno entraba a una oficina a los veinte años y salía jubilado con medalla de oro a los sesenta. Hoy la realidad es muy distinta: un día estás en una empresa formal, al otro andas de freelance buscando clientes, te independizas con tu propio negocio, pasas una temporada sin empleo o incluso te lanzas a probar suerte a otro país.
Con tantos giros en nuestra trayectoria, es normal que nos surja la gran duda existencial: ¿qué pasa con mi Afore si mi forma de trabajar cambia radicalmente? No te preocupes, el drama no es para tanto. Aquí en Tantita Tinta te contamos los detalles para que duermas tranquilo.
Si eres freelance o emprendedor: El ahorro también es para ti
Existe el mito urbano de que la Afore es una exclusiva membresía solo apta para godínez con nómina fija. ¡Falso! Si te independizaste y ahora trabajas por tu cuenta, puedes tener perfectamente una cuenta de Afore. Si todavía no estás registrado, la tecnología actual te salva la vida: puedes hacerlo directamente desde la aplicación de tu celular, ingresar tus datos, validar tu identidad y elegir la administradora que mejor te convenga.
¿Y cómo le inyectas lana a tu cuenta si no hay un patrón que te quite la aportación quincenal? Fácil. Puedes realizar aportaciones voluntarias desde la comodidad de tu computadora o celular, o bien, lanzarte a tiendas de conveniencia como 7-Eleven, Walmart, Bodega Aurrera, Chedraui o Farmacias del Ahorro presentando únicamente tu CURP. Trabajar por tu cuenta no significa dejar en pausa tu futuro.
¿Andas entre empleos? Tu guardadito no se evapora
¿Terminaste tu contrato y estás en esa época de búsqueda de la siguiente chamba? Tranquilo. Si dejas de trabajar de manera formal por un tiempo, tu Afore no desaparece ni se esfuma mágicamente. Lo que ya lograste ahorrar se queda ahí, intacto y totalmente tuyo.
Lo único que cambia durante esa pausa es que se detienen las aportaciones obligatorias y las semanas cotizadas ante el IMSS. Por ejemplo, si pasas unos seis meses sin empleo formal, tu dinero continúa generando rendimientos. Si está dentro de tus posibilidades, puedes hacer aportaciones voluntarias para que el cochinito no deje de crecer. Cambiar de empleo o estar desempleado temporalmente no significa empezar desde cero.
Vivir fuera de México: Mudarte de país no rompe tu alcancía
¿Decidiste hacer las maletas y probar suerte en el extranjero? Mudarte de nación tampoco significa decirle adiós a tu dinero. Si trabajaste en México y ya tienes una cuenta, puedes seguir revisando tu saldo y estatus desde cualquier parte del mundo a través de internet o canales de atención internacional.
Incluso, si quieres seguir nutriendo tu guardadito para el retiro estando lejos, puedes domiciliar tus aportaciones voluntarias utilizando una cuenta bancaria que opere en territorio mexicano. ¡La distancia ya no es pretexto!
Tu chamba cambia, tu ahorro continúa
En Tantita Tinta te invitamos a quitarte de la cabeza la idea de que la Afore es un esquema rígido. Entre más giros dé tu vida profesional, más importante es conocer las alternativas disponibles para seguir construyendo un futuro financiero sólido. ¡Infórmate, planea y dale un buen empujón a tu retiro!
Fuente: Sopitas Cine y TV