¿Bot o humano? Aprende a detectar si ese texto lo escribió una IA con estos trucos

¿Nos están dando gato por liebre? La guía definitiva para desenmascarar a la IA

En Tantita Tinta sabemos que últimamente el internet parece un espejo infinito. Entre correos, artículos y posteos en redes sociales, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿esto lo escribió una persona de carne y hueso o fue producto de una instrucción de tres segundos a ChatGPT? La duda no es menor, y aunque la tecnología avanza a pasos agigantados, todavía deja huellas que nos permiten distinguir lo humano de lo artificial.

Las palabras que siempre delatan

Si notas que un texto abusa de términos como “vibrante”, “intrincado”, “matices” o “robusto”, mantente alerta. Los modelos de lenguaje tienen un repertorio de palabras favoritas que suenan muy sofisticadas, pero que, puestas todas juntas, pierden naturalidad. Según los expertos de Pangram Labs, hay frases que son el sello de la casa de las IAs:

  • “En conclusión…”
  • “Es importante señalar…”
  • “Arrojar luz sobre…”
  • “En un mundo donde…”
  • “No solo… sino también”

Ojo, no estamos diciendo que si usas estas palabras eres un robot, pero si el texto está atascado de ellas, es una señal clara de que la máquina está haciendo su chamba (y de forma muy repetitiva).

La estructura: donde la máquina se tropieza

En Tantita Tinta nos fijamos mucho en el ritmo. Un humano escribe con altibajos: frases largas, cortas, de repente un pensamiento suelto. La IA, por el contrario, tiende a la uniformidad. Párrafos que miden casi lo mismo, oraciones con una estructura idéntica y esa sensación de que el texto es un bloque de concreto: sólido, pero aburrido.

Otro detalle técnico es la puntuación. Si ves que un texto huye del punto y coma o de los paréntesis como si les tuviera miedo, pero ama usar guiones largos, ahí hay gato encerrado. Y, curiosamente, si el texto es impecable —cero errores de dedo, nada de sintaxis creativa—, desconfía. La perfección absoluta suele ser la marca registrada de un algoritmo.

¿Es concreto o puro bla, bla, bla?

El error más común de una IA es quedarse en la superficie. Puedes pedirle que escriba sobre los retos de la economía mexicana, y te soltará un párrafo de 500 pesos (es decir, una inversión de tiempo valiosa, pero vacía) sobre “cómo la tecnología está cambiando nuestras vidas” sin mencionar ni un solo dato concreto o una anécdota real.

Un buen redactor, o cualquier persona contando algo propio, siempre mete detalles: nombres de lugares (como ese café en la Roma que te gusta), fechas, o una emoción real. Si el texto suena a libro de texto escolar o a resumen de Wikipedia generalizado, es muy probable que no haya una experiencia humana detrás.

El drama de la escritura “humana”

Aquí es donde se pone bueno el lío: como ahora todos tenemos miedo de sonar como robots, la gente está empezando a escribir “mal” a propósito. Hay quienes meten errores de dedo o frases menos formales solo para demostrar que son personas reales. Esto está creando un círculo vicioso donde la línea entre lo auténtico y lo sintético se vuelve cada vez más borrosa.

Para nosotros en Tantita Tinta, la clave no es demonizar a la IA, sino saber qué estamos consumiendo. La próxima vez que leas algo que te suene un poco “extraño” o demasiado perfecto, revisa estas pistas. Y tú, ¿ya has cachado a algún bot intentando hacerse pasar por humano?

Fuente: WIRED en Español


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