¿La redención o el abismo? El difícil regreso de Armie Hammer
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que Hollywood es una máquina de ciclos: subes a la cima, caes en desgracia y, a veces, intentas regresar como si nada hubiera pasado. Pero el caso de Armie Hammer es harina de otro costal. Tras cinco años de estar fuera de las cámaras, envuelto en un torbellino de acusaciones sobre abuso, violencia sexual y hasta rumores de canibalismo que dejaron a medio mundo con el ojo cuadrado, el actor está intentando retomar su chamba. Sin embargo, su regreso no está siendo precisamente triunfal.
Recientemente, Hammer dio una entrevista donde intentó mostrarse vulnerable. Habló de su vida lejos de las alfombras rojas, viviendo en un departamento pequeño en Venice Beach y enfrentando una realidad económica muy distinta a la que muchos imaginarían para alguien con su apellido. Aunque aclaró que el dinero de su familia no es suyo, sus intentos por buscar una “segunda oportunidad” han pasado sin pena ni gloria. Nadie le compró la idea de la víctima, y es que el drama que lo rodea es tan pesado que parece imposible separar al hombre del caos.
Citizen Vigilante: La película que nadie pidió (y que muchos prohibieron)
Si la entrevista no logró convencer a nadie, su nueva cinta, Citizen Vigilante, definitivamente está haciendo ruido, pero por razones de lo más cuestionables. Dirigida por el cineasta alemán Uwe Boll, esta producción se ha ganado la etiqueta de “película de propaganda”. Y no lo decimos nosotros, lo dicen las autoridades en Alemania, donde la cinta fue bloqueada comercialmente tras no obtener clasificación por parte de la FSK. El motivo: un discurso cargado de violencia y tintes antimigrantes que no pasó desapercibido.
La trama es, por decir lo menos, polémica. La historia abre con una escena gráfica donde un hombre afrodescendiente ataca a una mujer con un menor en un parque. A partir de ahí, la película se dedica a retratar una ola de crímenes cometidos por migrantes, presentando a un vigilante que decide hacer justicia por mano propia usando métodos igual de brutales. Para nosotros en Tantita Tinta, es evidente que este tipo de contenido no busca el debate, sino encender los ánimos.
El factor Elon Musk
Para darle más leña al fuego, el mismísimo Elon Musk decidió subirse al tren. El dueño de X (antes Twitter) compartió la película completa en su plataforma, permitiendo que estuviera disponible por 48 horas. Como era de esperarse, Musk mostró su apoyo al director al comentar que la secuela, planeada para 2027, “será aún mejor”.
¿Es esta la estrategia de regreso que Hammer buscaba? Parece que el actor ha cambiado los grandes estudios por proyectos que, más que cine, parecen manifiestos políticos radicales. Mientras tanto, en México y el resto del mundo, nos quedamos esperando si este proyecto es el comienzo de una carrera renovada o simplemente otro clavo en el ataúd de su credibilidad.
Al final, lo que queda claro es que la industria del entretenimiento es implacable. Armie Hammer intentó vender una narrativa de aprendizaje y humildad, pero al alinearse con producciones de esta naturaleza, parece estar cavando su propia tumba en el gusto del público. ¿Ustedes qué opinan? ¿Le darían una oportunidad a este actor tras todo lo que ha pasado, o de plano ya es un caso perdido?
Fuente: Sopitas Cine y TV