Amor nivel platelminto: Por qué la vida sexual de estos gusanos es más intensa (y rara) que la tuya

La naturaleza nunca deja de sorprendernos, y a veces, nos deja con el ojo cuadrado.

Si alguna vez pensaste que tu vida amorosa tenía sus complicaciones o que el drama de las citas modernas era lo más complejo del mundo, en Tantita Tinta hoy venimos a bajarte de tu nube. Prepárate, porque vamos a hablar de los gusanos planos o platelmintos, unas criaturas que llevan el concepto de “intensidad” a otro nivel, uno que ni en las mejores series de drama verías.

¿Hermafroditas y con control de calidad?

Estos curiosos animalitos no se andan con rodeos. Muchos de ellos son hermafroditas, lo que significa que poseen órganos reproductores masculinos y femeninos al mismo tiempo. ¿La ventaja? Básicamente, cualquiera puede ser la pareja de cualquiera. Pero aquí es donde la cosa se pone interesante: no es una simple cuestión de química, es una batalla táctica.

Macrostomum lignano: El maestro del control de natalidad

Imagina que puedes decidir si el esperma de tu pareja se queda o se va. Pues los Macrostomum lignano lo hacen realidad. Si una hembra recibe “visitas” de varios pretendientes, tiene la capacidad de succionar y eliminar selectivamente el esperma que simplemente no le convenció. Es, literalmente, un filtro de aplicaciones de citas, pero biológico.

Por supuesto, los machos no se quedaron con los brazos cruzados y evolucionaron. Sus espermatozoides ahora cuentan con una especie de púas que les permiten anclarse a las paredes genitales para evitar ser expulsados. Una auténtica guerra biológica que ocurre en la intimidad microscópica.

Esgrima de penes: El juego más peligroso

Si creías que el cortejo era complicado, espera a conocer a los Pseudobiceros hancockanus. Con ellos, el coqueteo se convierte en algo parecido a una película de piratas, pero con un giro bastante rudo. Practican lo que los científicos llaman “esgrima de penes”.

Cuando dos de estos gusanos se encuentran, ambos pelean con sus estiletes (su órgano reproductor) tratando de perforar la piel del otro. El que logre penetrar primero, se asegura el rol de “macho” y fertiliza al otro. ¿Por qué pelear tanto? Porque en su mundo, ser quien carga con los huevecillos es una tarea agotadora y costosa en términos de energía. ¡La pelea puede durar hasta 60 minutos! Un esfuerzo físico que dejaría cansado a cualquier atleta de alto rendimiento.

La autofecundación: ¿Necesidades?

Para cerrar con broche de oro, hablemos de los Macrostomum hystrix. Estos pequeños han llevado el concepto de autosuficiencia al extremo. Se descubrió que, cuando no hay nadie más alrededor, pueden inyectarse su propio esperma en la cabeza utilizando un pene con forma de aguja. Sí, leíste bien: se autofecundan para no dejar pasar la oportunidad de dejar descendencia.

En Tantita Tinta nos queda claro que, aunque nosotros nos quejamos de que si no nos contestan el mensaje o si la cita estuvo aburrida, en el reino animal la supervivencia y la reproducción son una chamba de tiempo completo y, sobre todo, una competencia brutal.

Fuente: Sopitas Cosas


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