Una historia que comenzó entre cámaras y Santa Mónica
Si alguna vez pensaste que las historias de amor dignas de película solo pasan en el guion, tienes que conocer la de la modelo Kenya Kinski-Jones y el actor Will Peltz. Su relación comenzó hace casi 14 años, en el rodaje de la película Sugar, allá por 2011. Will estaba metido de lleno en la chamba, mientras que Kenya acompañaba a su mamá. Un par de miradas, una invitación al muelle de Santa Mónica y un primer beso frente al mar fueron suficientes para que se volvieran inseparables.
Una pedida de mano pasada por agua (y mucho sentimiento)
Cuando Will decidió dar el siguiente paso, lo hizo a lo grande. Aunque el cielo estaba nublado y amenazaba lluvia, preparó el jardín de su casa familiar con cientos de flores y fotos de sus seres queridos. Kenya pensó que sería una noche tranquila por Manhattan, pero terminó bajo un paraguas, aceptando pasar el resto de su vida con él. Para la pareja, la lluvia no fue un inconveniente, sino un guiño al legado del padre de Kenya, el legendario productor Quincy Jones, quien siempre decía: “¡Cuando llueva, mejor mójate!”.
Los detalles que enamoran: moda y tradición
En Tantita Tinta nos encanta cuando las bodas tienen alma. El fin de semana del enlace fue una celebración que combinó elegancia y mucha intimidad. La pareja trabajó con el estilista Jason Rembert para lucir puras piezas de diseñadores estadounidenses. El vestido de Kenya, hecho a medida por Brandon Maxwell, fue una obra de arte que incluyó fragmentos de la letra de su padre bordados en la tela. ¿El toque final? Un ramo envuelto con la corbata de Quincy Jones.
Will, por su parte, no se quedó atrás en cuanto a emotividad. El forro de su esmoquin de NB44 incluía fotos y mensajes dedicados a sus abuelos y mentores, manteniendo a sus seres queridos presentes en cada paso que daba hacia el altar.
Una fiesta que lo tuvo todo (incluida la NBA)
La boda se llevó a cabo en Mount Kisco, Nueva York, un lugar lleno de memorias familiares. Pero, ¿qué pasa si tu boda coincide con un evento deportivo imperdible? Pues haces como Kenya y Will: instalas una pantalla gigante en la carpa del cóctel. Los invitados, vestidos de gala, no se perdieron la final de la NBA entre los Knicks y los Spurs antes de lanzarse a la pista de baile al ritmo de Brooklyn Soul.
La logística no fue cosa sencilla; contaron con el equipo de Michelle Rago Events para que todo saliera impecable. Incluso el pastel tuvo su cuota de personalidad: una creación de tres pisos de La Tulipe Desserts coronada con figuras personalizadas de sus tres perros: Banksy, Bambino y Bandit.
Para cerrar la velada con broche de oro, Kenya cambió los tacones por unos Air Jordan para disfrutar al máximo el baile. Al final del día, lo que realmente importaba no era la opulencia, sino esa conexión que ambos sintieron al verse frente a frente, recordándonos a todos que, al final, el amor verdadero siempre encuentra la forma de brillar, sin importar si el día está nublado.
Fuente: Vogue