¿Qué está pasando con los anuncios políticos en Facebook?
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que internet es una herramienta increíble, pero también un terreno donde hay que caminar con cuidado. Recientemente, una investigación de Amnistía Internacional puso a prueba los filtros de Meta para frenar la desinformación electoral y, para sorpresa de nadie, el sistema está haciendo agua.
Resulta que la organización realizó un experimento en Brasil (país que vivirá elecciones próximamente) para ver si la plataforma realmente puede detener campañas cargadas de mentiras, discursos autoritarios o intentos de manipulación. El resultado no solo es preocupante, sino que nos hace cuestionar qué tanto control tiene realmente el gigante tecnológico sobre lo que pagamos —y vemos— en nuestras pantallas.
El experimento: 15 anuncios y un sistema que se hace de la vista gorda
Amnistía Internacional creó 15 anuncios en portugués. De estos, 14 contenían información falsa diseñada específicamente para confundir al electorado: desde poner en duda la integridad de las urnas hasta promover discursos peligrosos sobre intervenciones militares. ¿El resultado? Ocho de esos 15 anuncios fueron aceptados por el sistema publicitario de Meta sin mayor problema.
Ummar Bashir, asesor de IA y Derechos Humanos de la organización, nos explica que el peligro no es solo la publicación orgánica de posts, sino la publicidad pagada. Con apenas unos cuantos miles de pesos (o el equivalente en moneda local), cualquier persona puede dirigir una mentira a un público específico basándose en su ubicación o intereses, amplificando el caos electoral de manera quirúrgica.
¿Es el modelo de negocio o falta de tecnología?
Para nosotros en Tantita Tinta, este tema es clave: gran parte de los ingresos de Meta —cerca del 98%— provienen de la publicidad. Entonces, ¿hasta dónde llega su responsabilidad de moderar y dónde empieza su interés por la lana? El informe sugiere que, mientras más anuncios se vendan, menos incentivos parecen tener para aplicar filtros que realmente funcionen en idiomas distintos al inglés o en contextos políticos locales.
Además, el experimento reveló fallas técnicas básicas. Por ejemplo, fue posible subir anuncios sin la etiqueta de ‘Pagado por’, que es obligatoria para identificar propaganda política. Básicamente, se pudo saltar la tranca de la verificación de identidad, permitiendo que cuentas creadas desde Londres influyeran en el discurso público de Brasil.
¿Por qué debería importarnos en México?
No pensemos que esto es un problema ajeno. Con el auge de la IA generativa, los deepfakes y la desinformación, las democracias están bajo acecho constante. Aunque en México ya se han hecho análisis sobre el impacto de estas herramientas, la pregunta sigue en el aire: ¿qué garantías tenemos de que las plataformas no se convertirán en cómplices de la manipulación cuando llegue el próximo proceso electoral?
Meta utiliza una mezcla de IA y revisión humana para moderar, pero Amnistía señala que el sistema es un colador. Los anuncios que llamaban a la insurrección militar fueron los que más fácilmente pasaron los filtros. ¿El mensaje? Las salvaguardias actuales, simplemente, no están dando el ancho.
En última instancia, lo que está en juego es nuestro derecho a informarnos de manera veraz para poder tomar decisiones libres en las urnas. La tecnología tiene el potencial de fortalecer la democracia, pero si no se regula con rigor, también puede ser su peor enemiga.
Fuente: WIRED en Español