¿La burbuja de la Inteligencia Artificial está a punto de explotar?
En Tantita Tinta siempre estamos al pendiente de hacia dónde se mueve el dinero y, sobre todo, hacia dónde se dirige el drama financiero. Últimamente, el mercado de la Inteligencia Artificial (IA) ha estado tan caliente que parece una máquina de movimiento perpetuo. Pero, como bien sabemos, nada sube para siempre sin que en algún punto alguien decida tomar ganancias, y los expertos empiezan a notar que la fiesta podría ponerse bastante tensa este verano.
Si bien nadie duda que la IA es el futuro, el camino inmediato se ve más nublado que una tarde de lluvia en la CDMX. Los niveles de riesgo están alcanzando zonas de alerta máxima y los operadores en la Bolsa de Nueva York se están preparando para lo que parece ser una montaña rusa emocional.
¿Por qué todos están en el mismo barco?
El problema no es que la tecnología sea mala, sino que todos —desde los grandes fondos de inversión hasta el inversionista particular— están apostando a lo mismo. Como señala Bobby Molavi, de Goldman Sachs, la correlación entre las estrategias es total. Esto suena muy bien cuando todo sube, pero si el mercado decide corregir, el trancazo puede ser masivo. Estamos hablando de un escenario similar a la burbuja de las empresas puntocom a finales de los noventa, donde caídas repentinas del 5% se volvieron el pan de cada día, y ahora el miedo es qué pasaría si superamos el 10% sin un suelo a la vista.
El factor de los ETF: una bomba de tiempo
Uno de los temas más preocupantes que analizamos en Tantita Tinta es la proliferación de los ETF apalancados. Estos instrumentos manejan cerca de 200 mil millones de dólares (aproximadamente 3.6 billones de pesos mexicanos). El lío es que, por cada 1% que se mueve el índice, estos fondos deben reequilibrar unos 9 mil millones de dólares (cerca de 165 mil millones de pesos). Esto crea un efecto dominó que acelera las caídas de forma dramática.
Charlie McElligott, de Nomura, no se anda con rodeos: el mercado está “atrapado en un colapso bajo el peso del delta”. Si la gente empieza a vender, estos mecanismos automáticos podrían convertir una pequeña toma de ganancias en una caída en picado.
¿Qué sigue ahora?
La volatilidad es el nombre del juego. Se estima que, si las oscilaciones diarias continúan, los fondos de control de volatilidad podrían verse obligados a vender activos por hasta 21 mil millones de dólares (cerca de 385 mil millones de pesos) en solo dos semanas. Es por eso que muchos inversionistas, incluyendo a los gigantes de UBS, ya están intentando diversificar y reducir su exposición a la IA.
La moraleja aquí es simple: la confianza ha cambiado. Los inversionistas ya no están tan seguros de que el potencial alcista valga el riesgo ante una posible saturación. Mientras tanto, en Tantita Tinta te recomendamos mantener la calma, observar los movimientos y no dejar que el FOMO te haga tomar decisiones precipitadas con tus ahorros.
Fuente: Bloomberg Tecnologia