Una crisis que no se puede tapar con un dedo
Abrir la llave de la recámara o de la cocina y encontrarse con un líquido turbio, amarillento, negro y con un aroma inconfundible a drenaje ya dejó de ser una anécdota aislada en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar este problema que tiene con los pelos de punta a miles de tapatíos, quienes literalmente tienen que hacer malabares y gastar una lanita extra comprando garrafones solo para poder lavarse los dientes o cocinar.
Colonias enteras como Alcalde Barranquitas, San Isidro Oblatos y El Sauz se han convertido en el escenario de esta pesadilla diaria. Lo que debería ser un recurso básico y limpio para las familias, se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza. Pero, ¿cómo llegamos a este punto donde el agua parece más bien un refresco descompuesto o lodo?
Tuberías ancianas y falta de mantenimiento
Para entender este lío hay que rascarle al pasado. La bronca principal radica en que la red hidráulica de la ZMG está más que veterana; estamos hablando de tuberías que tienen entre 50 y 70 años de antigüedad. Décadas de abandono y de mirar hacia otro lado en cuanto a mantenimiento preventivo están pasando factura.
El desgaste natural, sumado a las obras públicas que a veces rompen lo poco que queda sano, ha provocado fisuras monumentales. ¿El resultado? El agua del drenaje se filtra y hace de las suyas, mezclándose alegremente con las líneas del suministro potable que llegan hasta las llaves de nuestros hogares. A esto súmale la acumulación criminal de lodos, metales pesados y sedimentos en ductos y plantas potabilizadoras que brillan por su falta de limpieza.
La política partidista: pura tiradera de bolita
Mientras los ciudadanos sufren por la calidad del agua, en la arena política el panorama es igual de turbio. Lejos de ponerse a chambear en una solución real, los partidos políticos se la pasan botando la pelota de un lado a otro como si fuera partido de cascarita.
Por un lado, desde las filas guindas se señala que la oposición utiliza la crisis como botín político, sobre todo tras el anuncio de un descuento del 80% en el pago del agua para más de 200 colonias, de las cuales una abrumadora mayoría son gobernadas por Movimiento Ciudadano. “No quieran venir a administrar políticamente una solución para un problema que durante años no pudieron resolver”, reclamaron desde el Congreso local.
Del otro lado, la respuesta es la misma cantaleta de siempre: justificarse con quién gobierna qué municipio y a quién le toca pagar los platos rotos. Al final del día, la gente se queda esperando soluciones tangibles mientras los políticos se pelean por quién tiene más demarcaciones bajo su mando.
¿Hay luz al final del túnel?
Para nosotros en Tantita Tinta queda claro que parchar el problema con descuentos en los recibos o culparse mutuamente no va a limpiar las tuberías de 60 años. La ZMG urge de una reingeniería total de su sistema hidráulico, con inversiones serias, monitoreo constante y cero grilla barata. Mientras tanto, los tapatíos seguirán dependiendo de los garrafones y cruzando los dedos para que el agua deje de salir con sorpresas desagradables.
Fuente: Sopitas Geek