Un adiós que nos dejó marcados
No todos los días una ciudad fronteriza se convierte en el refugio de toda una selección nacional. Durante 24 días, los habitantes de Tijuana vivieron algo inusual: se convirtieron en los anfitriones de la Selección de Irán, un equipo que, por cuestiones políticas y complicaciones logísticas con Estados Unidos, encontró en suelo mexicano el calor humano que les fue negado más al norte. En Tantita Tinta estuvimos siguiendo de cerca esta historia que terminó este martes con un adiós lleno de banderas y buenos deseos.
¿Qué pasó con los iraníes en el torneo?
Siendo honestos, el camino de Irán en este Mundial fue de esos que te mantienen al filo del asiento hasta el último segundo. Empataron sus tres partidos de la fase de grupos frente a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Con tres unidades en la bolsa, el equipo asiático mantenía la esperanza de colarse como uno de los mejores terceros lugares, pero el destino (y aquel famoso empate entre Austria y Argelia que muchos calificaron de “pactado”) les cerró la puerta a la siguiente fase.
A pesar de la eliminación, el equipo no se fue con las manos vacías; se fueron con el reconocimiento de una afición que sabe lo que es recibir a quien toca a su puerta buscando un respiro.
Tijuana: La casa que no estaba en el mapa
La logística fue un dolor de cabeza para los iraníes. Debido a que las autoridades estadounidenses les negaron la posibilidad de pernoctar en territorio de su país, el equipo tuvo que viajar constantemente. Tras su último partido contra Egipto en Seattle, los jugadores tuvieron que emprender el vuelo de regreso a Tijuana a las 4:00 de la mañana, llegando a la ciudad para continuar su base de operaciones en México. Estamos hablando de viajes que, de ida y vuelta, suman miles de kilómetros en el aire, una pesadilla logística que resolvería cualquier presupuesto (si calculamos los gastos de operación, estaríamos hablando de cientos de miles de pesos mexicanos, fácilmente superando los 500,000 MXN en pura logística de traslados y hospedaje extra).
Una despedida digna de película
Este martes, el hotel donde se concentraban amaneció distinto. Aficionados mexicanos, conocidos por ser los más cálidos del mundo, se reunieron desde muy temprano para decirles adiós. No hubo gritos de derrota, sino aplausos. La delegación iraní, visiblemente conmovida, no dudó en reconocer la hospitalidad: “Sufrimos por sus vecinos del norte muchas injusticias, pero nos hemos sentido acompañados por ustedes. México es nuestra segunda casa”, declararon miembros del equipo antes de partir rumbo al aeropuerto, con destino final en Teherán vía Estambul.
¿Por qué importa esto más allá del futbol?
Para nosotros en Tantita Tinta, lo sucedido en Tijuana es el claro ejemplo de que, cuando el deporte se cruza con la realidad social, siempre sale a relucir la esencia de la gente. Irán no solo vino a jugar futbol; vino a vivir una experiencia humana en una frontera que, a veces, parece más un muro que un puente. La calidez del mexicano volvió a romper prejuicios.
El Mundial 2026 nos está dejando historias que van mucho más allá de quién levanta la copa. Mientras el Tri se prepara para sus próximos encuentros, el recuerdo de la Selección de Irán paseando por las calles de Tijuana quedará como una de las postales más curiosas y entrañables de este verano mundialista.
Fuente: Sopitas Cosas