El fin de una era en el mundo tech
Parece que las reglas del juego en el ecosistema de la inteligencia artificial están cambiando drásticamente. En Tantita Tinta hemos seguido de cerca la relación entre el gigante Microsoft y la startup del momento, OpenAI. Durante años, esta mancuerna fue el motor principal que disparó el auge de herramientas como ChatGPT. Sin embargo, el lunes pasado se anunció un cambio de rumbo que marca un antes y un después en la industria: la exclusividad es cosa del pasado.
¿Qué significa esto para los usuarios?
Hasta hace poco, Microsoft gozaba de un acceso preferente y exclusivo a los modelos de OpenAI, lo que les permitió dominar la oferta de servicios en la nube. A cambio de sacrificar esa ventaja competitiva, Microsoft ya no tendrá que pagar una parte de sus ingresos por los productos que revenda. En otras palabras, se trata de un divorcio amistoso y estratégico.
Para nosotros, en Tantita Tinta, esto es una señal clara de que la IA ya no es terreno de un solo dueño. Al abrir la puerta a proveedores como Amazon Web Services (AWS), OpenAI no solo busca diversificarse, sino que intenta escalar sus necesidades de cómputo, que, seamos honestos, no son nada baratas.
La letra chiquita del nuevo acuerdo
- Más opciones: Ahora veremos modelos de OpenAI corriendo en prácticamente cualquier plataforma de nube relevante.
- Cero exclusividad: Se acabaron los derechos exclusivos sobre la propiedad intelectual que tanto ruido hicieron en los tribunales.
- Prioridad, no posesión: Aunque Microsoft sigue siendo el socio principal y los nuevos productos verán la luz primero en Azure, el resto del pastel tecnológico ya es campo abierto.
¿De cuánto dinero hablamos?
Aunque las cifras exactas son un misterio, el movimiento impactó ligeramente en Wall Street, con las acciones de Microsoft y Amazon moviéndose a la baja menos del 1%. Si ponemos esto en perspectiva, la inversión de Microsoft —que posee un 27% de la participación de la startup— sigue siendo un movimiento multimillonario, pero ya no garantiza un monopolio sobre la innovación de la inteligencia artificial. La empresa ahora operará con una estructura que limita su participación en los ingresos de los productos que fabrica, un ajuste necesario para una empresa que ya busca consolidarse como un negocio con fines de lucro.
¿Por qué le importa esto a México?
Para el usuario promedio en México, esto podría traducirse en servicios de IA más robustos, rápidos y accesibles, ya que la competencia entre plataformas de nube se volverá feroz. Cuando las empresas grandes pelean por ser las mejores, los que ganamos somos nosotros al recibir mejores herramientas. La pregunta que queda en el aire es: ¿será suficiente esta libertad para que OpenAI mantenga su trono frente a una competencia que no para de crecer?
En Tantita Tinta estaremos monitoreando cómo se reparten estas nuevas cartas en el mundo de la tecnología. Por ahora, parece que la inteligencia artificial se ha quitado las cadenas.
Fuente: Bloomberg