¿Adiós Concacaf? La verdad detrás del sueño guajiro de México en la Conmebol

¿Es posible que el Tri se mude al barrio de los grandes?

Seguro has escuchado el chisme: que si Gianni Infantino, que si promesas bajo la mesa, que si México por fin dejará de jugar contra islas donde el futbol es un pasatiempo para mudarse a la Conmebol, donde la cosa sí se pone seria. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar si esto es una posibilidad real o si simplemente estamos ante otro de esos dramas futboleros que nos encanta alimentar cada cuatro años.

No es por ‘dedazo’: El reglamento no perdona

La idea de que el presidente de la FIFA puede llegar un día, chasquear los dedos y decir: “¡Listo, México ya juega en Sudamérica!”, es tan fantástica como pensar que vamos a ganar el Mundial sin sufrir. La realidad es que el proceso es burocrático, pesado y requiere que todas las partes estén de acuerdo. Básicamente, es como intentar cambiarte de casa: no basta con querer, necesitas que el dueño actual te deje ir y el nuevo te dé las llaves.

De acuerdo con las reglas de la FIFA, para que una federación haga una mudanza de este calibre, se necesitan seguir pasos muy específicos:

  • Solicitud formal: La Federación Mexicana debe levantar la mano y pedir formalmente su salida.
  • La bendición de la Conmebol: Los sudamericanos deben estar de acuerdo en recibirnos en su casa.
  • El adiós de la Concacaf: Esta es la parte más ríspida; la confederación actual debe autorizar la salida o, al menos, no oponerse rotundamente.
  • El visto bueno final: El Consejo de la FIFA debe dar el sello de aprobación definitivo, estableciendo los tiempos para la transición.

¿Se puede jugar fuera de tu continente?

Aunque el reglamento de la FIFA suele ser cuadrado, existen las “circunstancias excepcionales”. La normativa sugiere que, bajo casos muy especiales, se podría autorizar que un país juegue en una confederación distinta a la que le toca por geografía. Sin embargo, incluso ahí, la confederación de origen tiene derecho a dar su opinión, lo que nos deja de nuevo en el mismo nudo gordiano.

¿Ya ha pasado antes?

Para no decir que es un imposible, hay que recordar que otros países ya han hecho este movimiento. El caso más sonado es el de Australia, que en 2006 se mudó de Oceanía a Asia buscando un nivel de competencia más alto. También tenemos a Israel, Kazajistán y Guam, que han cambiado de aires por razones políticas o estratégicas.

Entonces, ¿por qué aquí parece tan difícil? Porque el valor comercial de México para la Concacaf es una mina de oro. Imagínate perder los millones de dólares que generan los partidos en Estados Unidos; estamos hablando de una derrama económica que probablemente supera los 5 mil o 6 mil millones de pesos por ciclo mundialista. ¿Crees que dejarían ir esa chamba tan fácil? Nosotros en Tantita Tinta lo dudamos mucho.

¿Qué nos espera realmente?

El rumor de que Infantino prometió este cambio a cambio de lealtad política suena muy bien para un guion de película, pero la realidad es que FIFA cuida sus formas. Mientras la Concacaf siga siendo el motor financiero que es, el Tri está atrapado en un ciclo donde la falta de competencia real es el mayor obstáculo para nuestro nivel de juego.

La verdadera pregunta no es si México puede irse, sino si los que mandan están dispuestos a soltar el negocio. Por ahora, nos toca seguir esperando, viendo cómo el futbol se debate entre la política de escritorio y el talento en la cancha.

Fuente: Sopitas Deporte


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