¡Adiós, Capitán América! Chris Evans se suelta el pelo y suelta lo impensable en Deadpool y Lobezno

De héroe nacional a experto en insultos: el giro de Chris Evans

En Tantita Tinta siempre hemos admirado la capacidad de los actores para reinventarse, pero lo que hizo Chris Evans en Deadpool y Lobezno nos dejó con la boca abierta. Olvídense por un momento del buenazo y ejemplar Steve Rogers; el actor regresó a sus raíces de Marvel, pero con un filtro que definitivamente no conocíamos.

Si bien recordamos a Evans como el Capitán América, no podemos olvidar que su primer gran acercamiento al mundo de los superhéroes fue como Johnny Storm, la Antorcha Humana, en Los Cuatro Fantásticos de 2005. Ese papel fue la pieza clave que Ryan Reynolds utilizó para convencerlo de volver al ruedo en esta entrega salvaje y sin censura.

Una llamada que cambió todo

La amistad entre Reynolds y Evans fue el motor de este cameo. Evans confesó a medios internacionales que, con una simple llamada, aceptó sin dudar. “Haría cualquier cosa que Ryan me pidiera”, comentó. La confianza es tal que, cuando Reynolds le planteó la idea, Evans ni siquiera tuvo miedo de manchar su impecable historial como el chico bueno de Hollywood.

El reto era grande: un monólogo de casi un minuto repleto de insultos creativos y barbaridades dirigidas a Cassandra Nova. Para ponerlo en contexto, estamos hablando de un guion tan cargado que Reynolds, conociendo la naturaleza amable de Evans, hasta le ofreció poner tarjetas con el texto para que no tuviera que memorizarlo todo.

“¿Tarjetas? Ni las necesito”

Aquí es donde entra la verdadera calidad actoral. A pesar de la complejidad de las groserías (que en México harían sonrojar hasta al más pintado), Evans se negó rotundamente a usar apuntadores. El actor decidió aprenderse la letanía completa de memoria y soltarla de un solo jalón, demostrando que, cuando quiere, puede pasar de la caballerosidad del ‘Cap’ a ser el tipo más desatado de la pantalla grande.

En Tantita Tinta creemos que este momento pasará a la historia como uno de los mejores cameos de la década. Ver a Johnny Storm, un personaje que recordábamos con cierta nostalgia, convirtiéndose en una máquina de decir linduras, le dio ese toque de frescura y drama necesario para equilibrar la intensidad de Deadpool.

¿Qué significa este cambio para el futuro?

Aunque el presupuesto de esta producción es astronómico (superando fácilmente los 3,500 millones de pesos mexicanos si contáramos cada centavo invertido en marketing y efectos), el valor real no estuvo en los dólares, sino en la libertad creativa. Evans demostró que no necesita un escudo para brillar; a veces, solo necesita un guion cargado de irreverencia y mucha, mucha memoria.

¿Qué sigue para Chris? No lo sabemos, pero después de soltar ese discurso postcréditos, estamos convencidos de que ya no hay papel que le quede grande. Se quitó la máscara de héroe de un golpe y nos regaló una actuación memorable, sin ayuda, sin filtros y con toda la intensidad que la franquicia pedía a gritos.

Fuente: VidaExtra


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