Un cambio inesperado sacude al máximo tribunal electoral del país
En Tantita Tinta siempre estamos al pendiente de los movimientos que definen el rumbo político de México, y la noticia que soltó ayer Mónica Aralí Soto Fregoso nos tomó a todos por sorpresa. Durante su participación en el Encuentro Nacional de Magistraturas Electorales 2026, la magistrada anunció que hace un alto definitivo en su carrera dentro de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
La noticia, sin duda, genera un vacío importante en una institución que ha vivido cambios drásticos tras la reciente Reforma Judicial. Pero, ¿qué significa realmente su salida y quién tomará su lugar en un escenario tan complejo?
¿Por qué se va y cómo queda la Sala Superior?
Mónica Soto, originaria de Baja California Sur, llegó al cargo en 2016 y su periodo tenía vigencia hasta 2027. Sin embargo, con los ajustes derivados de la Reforma Judicial, su mandato se había extendido hasta 2028. Su renuncia, presentada formalmente ante la Comisión Permanente del Congreso, marca el 31 de agosto de 2026 como su último día en el puesto.
Para nosotros en Tantita Tinta es fundamental recordar que esta salida no es un tema menor. La Sala Superior, que es la máxima autoridad para resolver pleitos y controversias electorales en México, se queda ahora con solo cinco integrantes de los siete que debería tener. Con la vacante previa de Janine Madeline Otálora, el tribunal se encuentra operando con una estructura recortada, lo que pone a prueba la capacidad de resolución de los magistrados restantes: Gilberto Bátiz García, Claudia Valle Aguilasocho, Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera y Reyes Rodríguez Mondragón.
¿Qué dice la Constitución sobre su sustituto?
Aquí es donde el drama constitucional se pone interesante. Según el artículo 98 de nuestra Carta Magna, cuando hay una vacante definitiva, el puesto debería ser ocupado por la persona del mismo género que quedó en segundo lugar en la elección correspondiente. Pero, ¡ojo!, esto no aplica aquí.
Como Mónica Soto llegó al cargo en 2016, cuando el proceso de selección era una facultad exclusiva del Senado de la República y no por voto popular, no existe un “segundo lugar” de una elección reciente. Por lo tanto, bajo los artículos transitorios de la Reforma Judicial, la vacante no se llenará de inmediato mediante una designación directa. El lugar quedará abierto hasta que se celebren las elecciones judiciales federales del año 2028, donde la ciudadanía finalmente elegirá a quien ocupará ese espacio de manera definitiva.
¿Qué se necesita para renunciar a este cargo?
No cualquiera puede decir “ya no quiero” y salir por la puerta grande. La Constitución es clara: las renuncias de magistradas y magistrados solo proceden por causas graves y deben pasar por el filtro del Senado o de la Comisión Permanente (cuando el Congreso está en receso). Es un proceso riguroso que busca blindar la estabilidad de las instituciones.
¿Qué sigue para el TEPJF?
El equipo de Tantita Tinta seguirá analizando cómo esta reducción en el pleno afecta la resolución de los casos pendientes. Aunque la Sala sigue siendo funcional, la carga de trabajo para los cinco magistrados restantes será intensa. El reloj corre hacia 2028, año en que la configuración del Poder Judicial cambiará por completo mediante el voto de los mexicanos.
Mantenernos informados sobre estas piezas del ajedrez político es vital para entender qué pasa con nuestra democracia. ¡No le pierdas la pista a los próximos anuncios oficiales!
Fuente: El Universal