Adiós al ‘Lama’: Se apaga la voz más sabia del boxeo mexicano

El cuadrilátero pierde a uno de sus estrategas más queridos

El mundo del deporte en México está de luto. Este lunes, una noticia sacudió los cimientos del boxeo nacional: Eduardo Lamazón, el entrañable ‘Lama Lamita’, ha fallecido a los 70 años. En Tantita Tinta, nos unimos a la pena que embarga al gremio periodístico y a los aficionados que crecieron escuchando su voz y sus certeras calificaciones en cada velada boxística.

Una trayectoria de peso completo

Para quienes solo lo conocieron frente a la pantalla de la televisión abierta, quizás les sorprenda saber que Lamazón no era simplemente un narrador. Detrás de ese estilo elegante y analítico, había un hombre que conocía las entrañas del pugilismo como pocos. Durante 23 años fungió como Secretario Ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), donde trabajó hombro a hombro con el legendario José Sulaimán.

Esa experiencia le permitió entender el boxeo no solo como un espectáculo, sino como una disciplina regida por reglamentos complejos y decisiones políticas que definen carreras. Fue precisamente ese bagaje lo que le permitió aportar un nivel de análisis superior en sus transmisiones, convirtiéndose en el equilibrio perfecto entre la emoción y la técnica.

Más que un comentarista, un maestro del ring

La noticia de su partida fue confirmada por colegas entrañables, entre ellos Carlos ‘El Zar’ Aguilar, quien dedicó unas palabras sumamente emotivas: “Un hermano que me dio esta vida en el boxeo. Mil gracias Lama Lamita por tu entrega, tus grandes pláticas y nuestras noches bohemias”.

En Tantita Tinta creemos que el legado de Lamazón trasciende los micrófonos. Él fue el responsable de que el televidente mexicano promedio entendiera qué estaba pasando realmente arriba del ring: el porqué de un round, la importancia de un contragolpe y la ética detrás del deporte de los puños.

El legado que deja en el Boxeo Azteca

Su apodo, ‘Lama Lamita’, no fue solo un sello de marca, sino un sinónimo de confianza para la audiencia. En una industria donde a veces predomina el ruido, Eduardo apostó siempre por la claridad y el respeto al atleta. Su estilo pausado pero contundente se convirtió en parte de la cultura popular mexicana.

Su paso por la televisora del Ajusco no solo dejó memorables jornadas de transmisión, sino una escuela para las nuevas generaciones de cronistas que hoy buscan replicar esa mezcla de sabiduría técnica y cercanía con la gente. La ausencia de su voz en las próximas carteleras se sentirá, sin duda, como un silencio pesado en los rincones del ring.

Descanse en paz una leyenda que, sin necesidad de ponerse los guantes, peleó siempre con la honestidad como su mejor defensa. ¡Hasta siempre, Lama!

Fuente: Mediotiempo

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