¿Pantallas fuera del salón de clases? El debate que nos compete a todos
En Tantita Tinta sabemos que el tema del uso de tecnología entre los más jóvenes ya no es solo una plática de sobremesa; se ha convertido en una urgencia que toca fibras sensibles en miles de hogares mexicanos. La presidenta Claudia Sheinbaum puso el dedo en la llaga recientemente, planteando una idea que suena contundente: limitar el uso de smartphones en menores de edad y entrarle, de una vez por todas, a la regulación de la Inteligencia Artificial (IA).
La mandataria no se anduvo con rodeos durante su conferencia matutina. Según señaló, el uso de estos dispositivos sin supervisión está dejando de ser una herramienta de entretenimiento para convertirse en un tema de salud pública. ¿La razón? El tiempo que niñas, niños y adolescentes pasan pegados a la pantalla está disparando niveles de ansiedad y afectando directamente su calidad de vida y convivencia.
El celular: ¿compañero o distracción?
Durante sus recorridos por escuelas de educación básica, la presidenta confirmó algo que muchos maestros ya sospechaban: es cada vez más común ver a niños de seis u ocho años con un smartphone en la mano, consumiendo contenido en TikTok durante horas.
Para el psicólogo social Jonathan Haidt, la recomendación es clara: las escuelas deberían implementar políticas de cero celulares. En nuestro país, la administración actual ya lanzó una encuesta entre padres de familia que arroja un resultado revelador: la gran mayoría está de acuerdo con poner límites a estas herramientas en las primarias. Y es que, como bien apunta la jefa del Ejecutivo, las plataformas digitales no solo distraen, sino que sus algoritmos están diseñados para generar conductas adictivas que afectan el sueño y la capacidad de concentración.
La Inteligencia Artificial: ¿aliada o reto académico?
El otro gran frente es la IA. No estamos hablando de prohibirla, porque sabemos que es una tecnología que llegó para quedarse y facilitar muchas chambas. Sin embargo, las cifras son para preocuparse: cerca de 1.2 millones de estudiantes y docentes universitarios ya utilizan estas herramientas cotidianamente en México.
En Tantita Tinta creemos que el reto no es rechazar el progreso, sino aprender a convivir con él. “No quiere decir que no deba usarse, es una herramienta muy útil”, reconoció Sheinbaum, pero subrayó que el país necesita un marco normativo pronto para evitar que el pensamiento crítico termine en el olvido.
¿Qué sigue para México?
A diferencia de otros países que han tomado medidas más radicales —como Australia, que planea restricciones muy estrictas—, el Gobierno mexicano apuesta por un proceso de consulta pública. La idea es que la decisión no sea unilateral, sino que participen expertos, docentes, mamás, papás y toda la sociedad.
¿Es esto censura? Para muchos, es solo la protección de la salud mental de las futuras generaciones. Países como Reino Unido, Francia y España ya están moviendo fichas para limitar el acceso a redes sociales en menores, y México parece estar listo para unirse a esta conversación global. Al final del día, la tecnología es como el dinero: es un excelente siervo, pero un pésimo amo.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que dejar el celular fuera del salón de clases ayudará a mejorar la educación o es una batalla perdida? En Tantita Tinta queremos leer tus comentarios.
Fuente: WIRED en Español