¡Adiós al brillo de la polémica! Los seleccionados mexicanos devuelven los Rolex del millón de dólares

Un regalo que salió más caro que la victoria

En el mundo del futbol, a veces las sorpresas pueden pasar de ser un gesto amable a convertirse en un auténtico dolor de cabeza. En Tantita Tinta estuvimos siguiendo de cerca el drama que se vivió en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), donde la Selección Mexicana se vio envuelta en una situación digna de una película de enredos tras su victoria frente a Ecuador en el Mundial 2026.

Todo comenzó cuando el famoso creador de contenido estadounidense, Steve Will Do It, visitó las instalaciones del equipo nacional. Animado por la victoria del Tricolor y, posiblemente, por haber ganado una apuesta millonaria tras el 2-0 de los pupilos de Javier Aguirre, el influencer decidió tener un detalle “generoso” con cada uno de los jugadores: les regaló un reloj de lujo de la marca Rolex. Pero, como bien dicen, no todo lo que brilla es oro, y menos cuando hay reglamentos de la FIFA de por medio.

¿Por qué regresaron los relojes?

Aunque el gesto parecía inofensivo, la realidad es que el valor total de estos accesorios superaba el millón de dólares (aproximadamente 18 millones de pesos mexicanos, dependiendo del tipo de cambio actual). En el futbol profesional, y especialmente en una justa mundialista, las reglas son clarísimas y no permiten que los jugadores acepten obsequios de valor elevado que puedan comprometer su integridad o generar conflictos de interés.

El Código de Ética de la FIFA es tajante. En su artículo 20, se especifica que cualquier regalo debe tener un valor simbólico o irrelevante. Aceptar joyas de miles de dólares no solo pone a los jugadores en la mira de las autoridades disciplinarias, sino que podría haberles costado multas superiores a los 180,000 pesos mexicanos y hasta una inhabilitación de dos años lejos de las canchas.

La reacción de la Selección Nacional

Ante el alboroto mediático y la posible sanción que pendía sobre sus cabezas, la Selección Mexicana tomó cartas en el asunto con la rapidez que el caso ameritaba. A través de sus canales oficiales, el equipo informó que, de común acuerdo, los futbolistas decidieron devolver las piezas al influencer. Una decisión inteligente, pues en Tantita Tinta creemos que no hay accesorio de lujo que valga la pena poner en riesgo el camino hacia la gloria mundialista.

Mientras México se prepara para enfrentar los octavos de final, este capítulo queda como una anécdota que recuerda a los deportistas que, aunque los influencers quieran tirar la casa por la ventana, la ética deportiva debe ser siempre la prioridad. Al final, el mejor regalo para la afición es verlos concentrados en el terreno de juego, lejos de cualquier lío extracancha que pueda distraerlos de su meta principal.

Fuente: Mediotiempo


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