¿Adiós a las pantallas? Por qué los papás en México y Latam le están diciendo ‘no’ al celular de sus hijos

¿Infancia sin smartphone? El movimiento que está revolucionando la crianza

Imagínate esto: Ignacio Castro, un padre de familia, observa a su hijo de 11 años pidiendo, de todas las cosas, un libro en una librería. Para muchos esto suena normal, pero en la era digital donde el promedio de edad para recibir el primer celular en Argentina ronda los 9.6 años, es prácticamente un milagro. En Tantita Tinta nos hemos puesto a investigar esta tendencia que está ganando fuerza en toda América Latina: el ‘Pacto Parental’ y el movimiento ‘No Es Momento’ en México.

La realidad es alarmante. Según datos de la Evaluación Nacional Aprender, el 91% de los niños de entre 11 y 12 años ya tienen un dispositivo propio. Para cuando llegan al final de la secundaria, la cifra sube hasta el 97%. Pero, ¿qué pasa cuando decidimos desconectarlos del algoritmo?

¿Qué es el ‘Pacto Parental’ y por qué está haciendo ruido?

No se trata de una moda pasajera, sino de un acuerdo formal entre padres. La idea es sencilla pero potente: firmar un compromiso para no entregar un smartphone a los niños hasta los 14 años y, más importante aún, retrasar el acceso a redes sociales hasta los 16. Todo nació cuando Castro, tras leer sobre los efectos nocivos de la vida digital en los adolescentes, notó trastornos de ansiedad y casos de bullying en el grupo de su hijo. Al proponer la idea en su escuela, terminó reuniendo a 200 padres decididos a cambiar el entorno de sus hijos.

La situación en México: ‘No Es Momento’

En nuestro país, la respuesta ha sido igual de contundente. El movimiento No Es Momento, nacido en Monterrey, se está expandiendo rápidamente por ciudades como la CDMX, Chihuahua y Cuernavaca. Alexandra Fernández y sus socias lo tienen claro: la presión social es la verdadera enemiga. Cuando todos en la fiesta tienen un celular menos tu hijo, el niño se siente aislado. Al actuar como comunidad, el impacto es distinto.

Hasta la fecha, ya suman más de 7,000 acuerdos firmados y cerca de 580 escuelas que han decidido prohibir el uso de estos aparatos dentro de sus instalaciones. ¿El objetivo? Crear un entorno donde el niño no sea un ‘bicho raro’ por no tener redes sociales.

¿Qué dicen los especialistas?

Mercedes Llamas, cofundadora del centro Restart en CDMX, ha sido testigo de los estragos que causa el uso excesivo de pantallas: desde retrasos en el habla y problemas neuromotores hasta cuadros graves de depresión. La batalla, dicen los expertos, es desigual. Un niño de 9 años no tiene las herramientas cognitivas para pelear contra algoritmos diseñados por genios de Silicon Valley cuyo único fin es que el usuario no suelte el dispositivo.

La vida después de la desconexión

¿Qué pasa cuando les quitas el celular? Al principio, puede haber drama, berrinches y patadas. Pero, como cuenta Castro, a los pocos minutos, los niños vuelven a lo que mejor saben hacer: jugar. Algunos padres reportan que, meses después, sus hijos han recuperado la alegría, han aprendido a tocar instrumentos o simplemente han vuelto a hablar con sus amigos frente a frente. “Hay vida en casa de vuelta”, es la frase que resume el sentir de muchas familias.

En Tantita Tinta creemos que el debate no es sobre prohibir la tecnología, sino sobre recuperar la infancia. Ya sea a través de iniciativas legislativas o acuerdos escolares, la tendencia es clara: los papás están levantando la mano para decir que la salud mental de sus hijos vale más que cualquier cantidad de likes.

Fuente: WIRED en Español


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