El drama de las boleteras y los conciertos en México
Asistir a un concierto en México se está convirtiendo en un auténtico deporte extremo para el bolsillo. Entre cargos por servicio que parecen inventados, filas virtuales interminables y costos que superan un mes de despensa, la experiencia musical a veces nos deja más estresados que eufóricos. En esta ocasión, el blanco de las críticas no fue otro que el sistema de venta operado por Superboletos, el cual ha encendido las alarmas no sólo entre los fanáticos de la música, sino también en el escenario político.
Para nosotros en Tantita Tinta, la música en vivo es sagrada y un derecho cultural que todos deberíamos disfrutar sin hipotecar la quincena. Por eso, vale la pena poner la lupa sobre las recientes acciones legales que buscan frenar los abusos en la industria del entretenimiento.
La queja formal: ¿Qué está pasando con los boletos?
A través de sus redes sociales, el político Jorge Álvarez Máynez decidió colgarse la chamarra de los melómanos y presentó una queja formal ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). El motivo principal son las presuntas prácticas comerciales abusivas y discriminatorias detectadas en la venta de entradas para los esperados conciertos de bandas de la talla de Interpol y Queens of the Stone Age.
El equipo de Tantita Tinta analizó los puntos clave de esta denuncia ciudadana que ya está dando mucho de qué hablar en las benditas redes sociales:
- Precios por los cielos: Los costos publicados directamente en la plataforma resultan verdaderamente prohibitivos para el mexicano promedio, alcanzando cifras desde los 4,156 pesos en Guadalajara, 4,834 pesos en Monterrey, y hasta los 5,815 pesos en la Ciudad de México.
- Desaparición milagrosa de entradas baratas: Se denuncia una disponibilidad sumamente restringida de las localidades con precios accesibles, obligando prácticamente al consumidor a comprar las zonas más caras.
- Cobros injustos a personas con discapacidad: Uno de los puntos más indignantes de la queja señala que la plataforma condiciona el acceso a este sector obligándoles a adquirir un boleto doble para un supuesto “acompañante indispensable”, una medida catalogada como discriminatoria y un golpe directo a la economía familiar.
¿Qué se busca con esta movida legal?
Con esta queja ante la Profeco, el objetivo es poner contra las cuerdas a la boletera para obligarla a transparentar la cantidad real de boletos disponibles a bajo costo, garantizar que los recintos sean verdaderamente accesibles para todos y, sobre todo, eliminar esos cobros forzosos que rayan en la discriminación.
En Tantita Tinta nos preguntamos si estas acciones realmente lograrán cambiar las reglas del juego o si las empresas seguirán haciendo de las suyas. Lo que es un hecho es que los consumidores ya se cansaron de los abusos y están alzando la voz. ¡Queremos rock y música en vivo, pero sin que nos cueste un ojo de la cara!
Fuente: Sopitas Cosas