¡A cargar pilas! 5 pirámides mexicanas imperdibles para recibir el otoño

El misterio de los equinoccios y la sabiduría ancestral

Para las antiguas culturas de nuestro país, el cielo no era simplemente una bóveda estrellada, ¡era la casa de sus dioses! Gracias a una minuciosa y paciente observación del firmamento, nuestros ancestros determinaban con precisión quirúrgica los tiempos de siembra, las cosechas y sus rituales más sagrados. No por nada construyeron sus templos alineados con los astros, convirtiendo cada edificio en un calendario gigante. En Tantita Tinta nos encanta explorar este legado, y el próximo equinoccio de otoño es la excusa perfecta para armar el plan de fin de semana y visitar algunas de las zonas arqueológicas más fascinantes de México.

Este 2026, el equinoccio de otoño se dejará caer el próximo martes 22 de septiembre a las 18:06 horas, tiempo del Centro de México. Este fenómeno ocurre cuando el Sol se alinea exactamente con el ecuador de la Tierra, regalándonos días y noches de la misma duración y proyectando juegos de luces y sombras verdaderamente mágicos sobre las pirámides. Así que, si quieres lanzarte a turistear y recargar buena energía, aquí te dejamos cinco opciones que valen cada peso y cada kilómetro recorrido.

1. Chichén Itzá, Yucatán: El descenso de la serpiente

Es imposible hablar de equinoccios sin mencionar a la majestuosa zona de Chichén Itzá. Su pirámide principal, conocida mundialmente como El Castillo, nos regala una de las ilusiones ópticas más chingonas de la historia: el descenso de la serpiente emplumada, Kukulkán. Durante el atardecer, la luz del sol dibuja triángulos en la escalinata norte que simulan el cuerpo de una serpiente deslizándose hasta unirse con la cabeza esculpida en la base. ¡Una obra maestra de la arquitectura maya!

Por si fuera poco, los arquitectos mayas eran unos genios: El Castillo tiene 91 escalones por cada uno de sus cuatro lados que, sumados a la plataforma superior, dan exactamente 365 días, los mismos que dura nuestro año solar. Ya estando por ahí, date una vuelta por el observatorio El Caracol, lánzate al juego de pelota y refréscate en los cenotes cercanos.

2. Teotihuacán, Estado de México: Magia muy cerca de la CDMX

Si no tienes mucho tiempo para viajar lejos de casa, la “Ciudad de los Dioses” te espera con los brazos abiertos. Aunque muchos se lanzan en primavera, el equinoccio de otoño tiene un encanto muy especial. En el patio del palacio de Quetzalpapalotl, la alineación de la luz y las sombras a través de sus puertas y pilares te dejará con el ojo cuadrado. Recorrer la Calzada de los Muertos entre la imponente Pirámide del Sol y la de la Luna siempre es una experiencia imperdible.

3. Monte Albán, Oaxaca: Geometría sagrada en las alturas

En lo alto de los Valles Centrales de Oaxaca, la antigua capital del imperio zapoteca brilla con una vibra única. Monte Albán no solo se diseñó siguiendo los ciclos del Sol, sino aplicando una geometría sagrada que dialoga perfectamente con la naturaleza. Aunque su fenómeno más famoso ocurre entre mayo y agosto con el paso cenital —cuando los objetos al mediodía no proyectan sombra—, visitarlo en otoño es una delicia por su tranquilidad, sus estelas grabadas y su icónico observatorio en forma de punta de flecha.

4. El Tajín, Veracruz: El orgullo totonaca

Hasta el norte de Veracruz, en el municipio de Papantla, se encuentra la mítica Pirámide de los Nichos, famosa por sus 365 cavidades que representan cada día del año solar. Con el cambio de estación, los rayos del sol acarician los relieves de este templo totonaca creando claroscuros impresionantes. Es un viaje perfecto para disfrutar el calorcito jarocho, caminar entre canchas de juego de pelota y dejarse consentir por la cultura local.

5. Calakmul, Campeche: Aventura en el corazón de la selva

Si lo tuyo es la aventura extrema, meterte a la selva de Campeche para visitar Calakmul será un viaje inolvidable. El trayecto en coche desde la capital del estado toma unas cuatro horas, pero ver el amanecer sobre las antiguas estructuras mayas “del reino de la serpiente” vale todo el esfuerzo. Te recomendamos lanzarte temprano, entre las 6:00 y 7:00 de la mañana, para tener oportunidad de ver venados, aves y con suerte algún jaguar. Eso sí, no olvides llevar ropa cómoda, repelente y suficiente agua para el calor.

Fuente: Sopitas Cosas


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