9 mujeres menos cada día: La alarmante cifra de impunidad que México no puede seguir ignorando

Un llamado urgente desde la justicia

En Tantita Tinta nos hemos acostumbrado a los números, pero hay cifras que simplemente no deberían existir. Recientemente, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel Mossa, puso sobre la mesa una realidad que nos deja helados: cada día, en México, nueve mujeres son asesinadas. Pero lo que resulta aún más desgarrador no es solo la violencia, sino el muro contra el que chocan las familias de las víctimas: una impunidad que alcanza el 90 por ciento.

¿Qué estamos haciendo mal?

Desde 2015, más de 37 mil mujeres han sido víctimas de muertes violentas. Ante este panorama desolador, la ministra Esquivel hizo un llamado contundente al Congreso de la Unión: necesitamos una ley general que no solo castigue, sino que obligue a investigar cada caso con perspectiva de género. No es un capricho, es una necesidad urgente para detener la erosión de nuestro tejido social.

Durante la inauguración de las Mesas de Diálogo en el Senado, el equipo de Tantita Tinta analizó la urgencia de este mensaje. Esquivel destacó que, más allá de la burocracia, se trata de un compromiso ético y social. La propuesta no busca solo llenar archivos con papeles, sino proteger los derechos humanos fundamentales y, sobre todo, no dejar atrás a las llamadas “víctimas indirectas”: esos niños y niñas que se quedan sin madre y cuya realidad suele quedar en el olvido.

La lucha por la visibilidad

No olvidemos que el camino ha sido largo. Fue apenas en 2007, en Guerrero, donde por primera vez se tipificó el feminicidio como un delito distinto al homicidio común. Tuvieron que pasar diez años para que el resto del país despertara y empezara a reconocer que la muerte violenta de una mujer tiene raíces profundas que requieren una visión diferente para ser investigadas.

“¿Cuántas reformas, cuántos protocolos y cuántas sentencias reales hemos tenido realmente?”, cuestionó la ministra. La pregunta queda flotando, pesada y necesaria, en el aire. La realidad es que las familias siguen esperando justicia mientras los procesos se dilatan en un laberinto de términos legales.

Más que una ley: una reparación del daño

La propuesta busca trascender la simple teoría. El objetivo es crear una estructura sólida para:

  • Prevenir: Identificar focos rojos antes de que la tragedia ocurra.
  • Investigar: Aplicar protocolos reales con perspectiva de género en cada rincón del país.
  • Sancionar: Que las sentencias dejen de ser una excepción y se conviertan en la norma.
  • Reparar: Garantizar que el daño integral a las víctimas sea atendido con dignidad.

En Tantita Tinta creemos que el primer paso para cambiar una realidad es dejar de normalizarla. El feminicidio no es una estadística más, son nueve historias, nueve proyectos de vida y nueve familias que hoy exigen una respuesta del Estado. El reto legislativo es claro: lograr que esta nueva ley no sea solo otro documento acumulando polvo, sino una herramienta de cambio real para todas las mexicanas.

Fuente: El Universal


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