7 razones irresistibles para escaparte a Tepotzotlán este fin de semana

Descubre por qué Tepotzotlán es la joya inadvertida del Estado de México

En Tantita Tinta nos encanta señalar los destinos que, a un par de horas de la CDMX, pueden cambiarte la rutina. Tepotzotlán, a solo una hora y diez minutos de la gran ciudad, combina historia barroca, naturaleza exuberante y una gastronomía que sabe a tradición. Si buscas un plan bueno, bonito y barato, sigue leyendo: aquí tienes siete razones para que tu próximo fin de semana sea una mini‑aventura en el corazón del México colonial.

1. Un viaje al pasado en el Museo Nacional del Virreinato

El recorrido arranca en la mañana del sábado con una visita al museo que alberga una de las colecciones de arte sacro más importantes de América Latina. La capilla de la Virgen Loreto, bañada en oro, y los retablos barrocos de 1753 dedicados a San Francisco Javier te harán sentir la magnificencia del siglo XVI. Cada sala es una clase de historia viva, ideal para los amantes de la arquitectura y la fe.

2. Paseo por la Plaza Hidalgo y su tianguis artesanal

El corazón del pueblo late en la Plaza Hidalgo, rodeada de portales novohispanos y un quiosco que invita a descansar bajo la sombra de los árboles. Aquí puedes saborear churros recién hechos, una taza de chocolate caliente (perfecta para el otoño) y explorar el Jardín del Arte, donde artesanos locales exhiben sus piezas. El ambiente es perfecto para una tarde de fotos y recuerdos.

3. Los Arcos del Sitio: el acueducto que desafía el tiempo

A sólo 26 kilómetros del centro, el acueducto de los jesuitas se alza como una obra monumental del siglo XVII. Construido para transportar agua del río Oro a la Hacienda Xalpa, hoy es un centro ecoturístico donde la arquitectura se funde con la vegetación. Un paseo bajo sus arcos es una experiencia surrealista que combina historia, ingeniería y naturaleza.

4. Sabor local en el Mercado Municipal

Para cerrar el día, el mercado típico frente a la Plaza de la Cruz ofrece una explosión de sabores: quesadillas de flor de calabaza, tlacoyos de chicharrón, gorditas con guisado y, la estrella del lugar, los mixotes. Cada bocado es una herencia culinaria que ha pasado de generación en generación. No olvides probar un refresco de fruta natural para acompañar.

5. La Parroquia San Pedro Apóstol: fe y arte en cada rincón

El domingo la visita se traslada a la Parroquia San Pedro Apóstol, fundada por franciscanos en 1525 y remodelada veinte años después. Su fachada barroca, el jardín con olivos centenarios y el imponente Cristo de la fiesta patronal convierten al templo en una obra de arte viva. Un lugar donde la historia religiosa se respira en cada detalle.

6. Parque Ecológico Xochitla: 70 hectáreas de aventura al aire libre

Más de setenta hectáreas de áreas verdes, senderos para caminar o andar en bici y jardines que muestran la vegetación endémica del Estado de México hacen de Xochitla el refugio ideal para desconectar. Puedes alquilar una bicicleta, recorrer los senderos temáticos y respirar un aire más limpio, lejos del smog citadino.

7. La emblemática Plaza de la Cruz

El cierre perfecto del itinerario es la Plaza de la Cruz, donde una cruz de piedra del siglo XVI domina el centro de la explanada. Este símbolo representa la esencia del pueblo mágico y es el punto de encuentro de locales y visitantes para compartir anécdotas, fotos y, por supuesto, una última ronda de tacos al pastor.

En Tantita Tinta te recomendamos reservar tu estancia en una de las casitas de huéspedes del centro, donde el ambiente colonial te hará sentir parte de la historia. Con transporte público o tu propio carro, el viaje cuesta menos de 800 MXN por persona, incluyendo entradas y comidas típicas. Así que, ¿qué esperas? Prepara la mochila, carga la cámara y déjate cautivar por Tepotzotlán.

Fuente: Sopitas Cosas


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