La memoria frente al espectáculo: La lucha estudiantil no descansa
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que la memoria es un músculo que se tiene que ejercitar a diario. Y este 10 de junio, ese músculo se puso a prueba en las calles de la Ciudad de México. A solo unas horas de que ruede el balón para el arranque de la Copa Mundial, cientos de jóvenes politécnicos, universitarios y activistas no se dejaron deslumbrar por la fiebre futbolera y marcharon para conmemorar 55 años de una herida que sigue abierta: la matanza del Jueves de Corpus.
¿Por qué seguimos marchando?
Para muchos, el 10 de junio de 1971 es solo una fecha en los libros de historia, pero para el movimiento estudiantil es un recordatorio de que la justicia no caduca. Aquel día, el grupo paramilitar conocido como ‘Los Halcones’ terminó a sangre y fuego con una protesta pacífica. El saldo oficial —aunque siempre cuestionado— fue de al menos 22 muertos y decenas de desaparecidos. Hoy, más de medio siglo después, los estudiantes insisten: el drama no se olvida.
“Muchos creen que el movimiento terminó en el 68, pero se equivocan”, nos comentan representantes de los colectivos estudiantiles. La realidad es que la lucha por la educación pública, la seguridad y los derechos laborales sigue siendo la misma chamba de siempre.
Prioridades que duelen
Uno de los puntos más críticos de la jornada fue la dura crítica hacia la distracción masiva que generan los eventos deportivos internacionales. Mientras el país se prepara para los estadios, los jóvenes señalaron que esa “euforia” suele usarse para enterrar temas incómodos. “Los eventos masivos no traen más que humo si no se discuten las carencias reales”, sentenciaron durante el mitin frente al Faro Cosmos.
Un pliego petitorio que va mucho más allá
La marcha no se limitó a recordar el pasado; también fue un altavoz para las crisis del presente. El equipo de Tantita Tinta documentó las exigencias que hicieron eco en la Calzada México-Tacuba:
- Solidaridad total: Apoyo a las demandas de la CNTE y los trabajadores del Monte de Piedad.
- Derechos Humanos: Exigencia de verdad para los 43 normalistas de Ayotzinapa, a 11 años de su desaparición.
- Crisis de género: El hartazgo ante los feminicidios que siguen arrebatando vidas en comunidades universitarias como la UAEM.
- Cuestiones internacionales: Un llamado contundente a romper relaciones con políticas de ocupación en Palestina.
¿Transformación real o simulación?
Los estudiantes del IPN fueron claros: no se puede hablar de transformación cuando los laboratorios se caen a pedazos y el presupuesto es insuficiente. La brecha entre las promesas gubernamentales y la realidad administrativa en los planteles es, según ellos, un abismo que sigue creciendo. “Si algo nos enseñó el 71, es que las ideas no se matan y que el miedo no puede derrotar a una comunidad organizada”, afirmaron entre consignas.
En un ambiente de rebeldía, banderas rojas y una convicción inamovible, la jornada concluyó con un pase de lista por los activistas, ambientalistas y estudiantes asesinados. La lección del día es clara: mientras haya causas pendientes, las aulas seguirán mudándose a las calles. En Tantita Tinta estaremos pendientes de qué tanto escuchan las autoridades este llamado, porque como dicen los chavos: “si somos la esperanza, ¿por qué nos asesinan?”
Fuente: El Universal