Doral se convierte en el epicentro del poder hemisférico
El tablero geopolítico de las Américas está a punto de experimentar un sismo de magnitudes históricas. Este sábado 7 de marzo, el sol de Doral, Florida, no solo iluminará las palmeras de sus lujosos resorts, sino que servirá de escenario para el nacimiento de una nueva coalición regional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convocado a una selecta lista de líderes latinoamericanos para la cumbre “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas), un evento que promete redefinir las relaciones diplomáticas, la seguridad y el comercio desde el Río Bravo hasta la Patagonia.
Con el senador Marco Rubio a su lado, Trump busca consolidar un bloque de naciones que compartan su visión de un hemisferio libre de interferencias extranjeras y blindado contra las amenazas transnacionales. Pero no nos engañemos: esta no es una reunión diplomática más. Es un cónclave de supervivencia política y estratégica en un momento donde las tensiones globales están en su punto más álgido.
Los protagonistas: El club de los aliados estratégicos
La lista de asistentes parece un “quién es quién” de la nueva derecha y los gobiernos pragmáticos de la región. Entre los nombres más destacados figura el argentino Javier Milei, quien ha hecho del alineamiento con Washington una de las piedras angulares de su gestión. También dirá presente Nayib Bukele, el mandatario salvadoreño que ha captado la atención mundial con su modelo de seguridad y que ahora busca profundizar su relación con la Casa Blanca.
A ellos se suman figuras clave como Daniel Noboa de Ecuador, quien ya colabora estrechamente en operaciones militares; Luis Abinader de la República Dominicana y el recién electo presidente de Chile, José Antonio Kast. Kast, quien asumirá formalmente el cargo el 11 de marzo, ya se encuentra en suelo estadounidense, marcando un giro radical en la política exterior chilena antes de siquiera ponerse la banda presidencial.
- Javier Milei (Argentina): En busca de mayor respaldo financiero y respaldo en el FMI.
- Nayib Bukele (El Salvador): Enfocado en la cooperación tecnológica y seguridad fronteriza.
- Daniel Noboa (Ecuador): Vital para la estrategia antinarcóticos en el Pacífico.
- José Antonio Kast (Chile-electo): Marcando el retorno de Santiago a la esfera de influencia de Washington.
La ‘Doctrina Donroe’: El regreso de un clásico con un toque moderno
Si algo ha dejado claro esta administración es que la discreción no es su fuerte. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha sido contundente al resucitar la Doctrina Monroe, esa máxima decimonónica de “América para los americanos”. Sin embargo, el equipo de Trump le ha dado un giro personalista al llamarla la “Doctrina Donroe”.
Esta política no es solo retórica. El objetivo es expulsar la influencia de potencias como China, Rusia e Irán del continente. “El presidente Trump ha restablecido la Doctrina Monroe”, afirmó Hegseth tras una reunión con mandos militares del Comando Sur. Para los aliados en Doral, esto significa más recursos militares y económicos; para los detractores, es el regreso de un intervencionismo que muchos creían superado.
Seguridad, cárteles y la sombra de Irán
La cumbre no ocurre en el vacío. Se da mientras Estados Unidos e Israel mantienen un conflicto abierto contra Irán, lo que ha elevado la paranoia sobre posibles células durmientes o influencias iraníes en suelo latinoamericano. La Carta de Doral, el documento que se firmará al finalizar el evento, formalizará estrategias para detener las bandas criminales, el narcoterrorismo y la inmigración ilegal masiva.
El Departamento de Estado ha sido enfático: se busca una “coalición de naciones afines” que actúen como un muro ideológico y operativo. El despliegue de Kristi Noem como enviada especial para el Escudo de las Américas subraya que la prioridad es desmantelar los cárteles que, según Washington, están inundando las ciudades estadounidenses de drogas.
Los grandes ausentes: Un continente dividido
Tan importante como quiénes van, es quiénes se quedan en casa. El vacío dejado por Claudia Sheinbaum (México), Lula da Silva (Brasil) y Gustavo Petro (Colombia) es ensordecedor. Estas ausencias marcan una fractura clara en el mapa político regional. Mientras el bloque de Doral se alinea con la visión de Trump, las potencias más grandes de la región parecen optar por una distancia cautelosa o una oposición abierta.
La situación con Venezuela también añade leña al fuego. Tras la captura de Nicolás Maduro en enero, la relación con el país caribeño es de máxima tensión, y la administración Trump no ha dudado en intensificar las sanciones contra Cuba, generando un efecto dominó que afecta el comercio en todo el Caribe.
¿Qué podemos esperar de la Carta de Doral?
Los analistas sugieren que los acuerdos no solo serán militares. Se espera un fuerte componente económico, con incentivos para el nearshoring y el comercio preferencial para aquellos que se adhieran estrictamente a las políticas de seguridad de la Casa Blanca. Es, en esencia, un contrato de fidelidad: seguridad y prosperidad a cambio de una alineación total con los intereses de Estados Unidos.
Con la mirada puesta en el futuro, el Escudo de las Américas podría ser el primer paso hacia un bloque regional mucho más integrado en lo militar pero más excluyente en lo político. La gran pregunta que queda en el aire es: ¿podrá este muro diplomático contener las crisis migratorias y sociales que azotan a la región, o servirá solo para profundizar las divisiones ya existentes?
Fuente: Bloomberg