Por Index Zero
En el tablero de la geopolítica moderna, el petróleo ya no es la única moneda de cambio. La verdadera batalla se libra por el litio, el cobalto, el níquel y las tierras raras: los llamados “minerales críticos” que alimentan desde tu teléfono inteligente hasta los sistemas de inteligencia artificial y los vehículos eléctricos del futuro. Ante el dominio casi absoluto de China en este sector, México y Estados Unidos han decidido unir fuerzas en un plan de acción sin precedentes.
El acuerdo, anunciado por el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, busca blindar las cadenas de suministro de ambos países frente a posibles interrupciones globales. La meta es clara: garantizar que la industria tecnológica de América del Norte no dependa de los caprichos o restricciones de un solo proveedor externo.
Soberanía y Cooperación en el Marco del T-MEC
El plan, que comenzará a implementarse en aproximadamente 60 días bajo la coordinación de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR) y la Secretaría de Economía de México, contempla medidas audaces. Una de las más relevantes es la evaluación de “precios mínimos” para las importaciones de ciertos minerales críticos, ajustados en la frontera para evitar prácticas comerciales desleales (dumping).
“Todo el trabajo de cooperación se realizará en el marco de nuestra soberanía y con pleno respeto a nuestra Constitución”, aseguró Ebrard. Esta precisión es vital, considerando la importancia estratégica de recursos como el litio en territorio mexicano. El acuerdo también incluye la adopción de estándares regulatorios comunes, cooperación técnica en cartografía geológica y el desarrollo conjunto de reservas estratégicas.
El Elefante en la Sala: El Dominio de China
¿Por qué ahora? La respuesta está en los números. En 2023, China concentró el 69% de la extracción mundial de tierras raras y, lo que es más impactante, controla entre el 60% y el 90% de la refinación y procesamiento de casi todos los minerales clave para la transición energética. China no solo extrae los materiales; controla la tecnología para hacerlos útiles.
Pekín ha utilizado este control como una herramienta de presión geopolítica, imponiendo restricciones a las exportaciones de galio, germanio y otros elementos vitales. Para Estados Unidos, esta dependencia representa un riesgo de seguridad nacional. Por ello, la administración estadounidense ha destinado más de 30,000 millones de dólares en los últimos seis meses para apoyar proyectos que fortalezcan las cadenas de suministro de sus aliados.
Una Oportunidad para México y Argentina
Este giro estratégico coloca a América Latina en el centro del escenario económico global. Además del acuerdo con México, Estados Unidos ha firmado memorandos de entendimiento con Argentina y otros países de la región. México, con su cercanía geográfica y su integración industrial con EE. UU., tiene la oportunidad de convertirse en un nodo central de procesamiento y manufactura de alta tecnología.
La demanda de minerales críticos se cuadruplicará hacia 2040. Elementos como el silicio, el paladio y el manganeso serán tan esenciales para la economía del siglo XXI como lo fue el acero en el siglo XX. Con esta alianza, México y Estados Unidos no solo buscan proteger sus industrias actuales, sino asegurar su liderazgo en la revolución tecnológica que está por venir.
La soberanía mineral será el pilar de la libertad económica en las próximas décadas. El mensaje para China es claro: América del Norte está remodelando sus propias reglas del juego.
Fuente original: Wired en Español