¡Enero helado! La economía de México sufre su peor ‘cuesta’ desde la gran crisis de 2009

Un inicio de año que nos hizo temblar (y no por el frío)

Si sentiste que este enero tu bolsillo estuvo más apretado de lo normal, no fue solo sugestión de Año Nuevo. Las cifras oficiales acaban de confirmar lo que muchos sospechaban: la economía mexicana arrancó el 2026 con el pie izquierdo, registrando su peor desempeño para un primer mes del año desde la fatídica recesión de 2009. Sí, leíste bien, tuvimos que retroceder casi 17 años en el tiempo para encontrar un inicio de calendario tan accidentado.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que funciona como una suerte de termómetro mensual de la salud económica del país, mostró una contracción del 0,9% en enero en comparación con el mes anterior. Lo preocupante no es solo la caída, sino que fue mucho más profunda de lo que incluso los analistas más pesimistas habían vaticinado. Mientras algunos esperaban un ligero bache, la realidad nos entregó un pozo del que ahora toca salir con esfuerzo.

¿Por qué este dato nos recuerda al 2009?

Para poner las cosas en perspectiva, la última vez que México vio un enero tan sombrío fue cuando el mundo entero se colapsaba bajo la crisis financiera global originada en Estados Unidos y, para colmo, el país lidiaba con el brote inicial de la influenza AH1N1. Aquel combo de choques externos e internos paralizó la actividad. Hoy, aunque las causas son distintas, el sentimiento de estancamiento ha encendido las alarmas de los expertos.

En este arranque de 2026, el freno no vino de un virus respiratorio, sino de una combinación de factores internos. Por un lado, la entrada en vigor de nuevos ajustes fiscales y laborales que obligaron a las empresas a recalcular sus presupuestos. Por otro, un aumento en los impuestos a productos de consumo cotidiano como refrescos y cigarros, lo que le echó más leña al fuego de la inflación, que ya se ubicaba cerca del 4,63% anual.

Los sectores: ¿Quiénes se llevaron la peor parte?

Al analizar las entrañas de la economía, vemos que no todos los sectores sufrieron por igual, aunque el panorama general fue más gris que azul:

  • Actividades Primarias: El campo mexicano se llevó el golpe más fuerte con un descenso del -3,7%. La agricultura y la ganadería enfrentan retos de productividad que se hicieron evidentes en este reporte.
  • Actividades Secundarias: La industria, que incluye la manufactura y la construcción, retrocedió un 1,1%. Este es un punto crítico, ya que la manufactura es el motor exportador de México.
  • Actividades Terciarias: El sector servicios (comercio, turismo, banca) fue el único que apenas asomó la cabeza con un crecimiento marginal del 0,6%, insuficiente para compensar las pérdidas de los otros pilares.

El mercado laboral también siente el rigor

No se trata solo de gráficas y porcentajes; esto tiene un impacto real en la gente. El reporte de empleo formal de este mismo periodo reveló la pérdida de más de 8,100 puestos de trabajo ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Nuevamente, esta cifra marca el peor enero en generación de empleo desde la crisis de finales de la década de los 2000. Las empresas, ante la incertidumbre y los nuevos aranceles impuestos a mercancías provenientes de países sin tratados comerciales (como China), han decidido ser extremadamente cautas con sus contrataciones.

¿Qué sigue para el resto del 2026?

A pesar del trago amargo inicial, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ya está moviendo las fichas en el tablero. Durante enero se trabajó intensamente en relanzar el ‘Plan México’, una ambiciosa estrategia de inversión pública y mixta que busca inyectar unos 5,6 billones de pesos (aproximadamente 323,000 millones de dólares) en infraestructura, energía y carreteras de aquí al 2030.

El objetivo es claro: dejar de depender del consumo interno limitado y reactivar la industria pesada. Sin embargo, los analistas mantienen la guardia alta. Mientras la Secretaría de Hacienda mantiene una expectativa de crecimiento de hasta el 2,8% para finales de año, el consenso del mercado es más conservador, situándose cerca del 1,5%. La clave estará en ver si la inversión anunciada logra aterrizar en proyectos concretos antes de que termine el primer semestre.

Por ahora, México navega en aguas de crecimiento limitado y poco balanceado. La esperanza reside en que el sector servicios siga sosteniendo el barco mientras la industria manufacturera logra sacudirse el polvo y recuperar la tracción perdida frente a la competencia global.

Fuente: Bloomberg

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