Billetera de guerra: Israel inyecta US$13.000 millones extra a su presupuesto para el conflicto con Irán

La factura de la tensión: Un gabinete en vela y miles de millones sobre la mesa

En una sesión maratónica que se extendió hasta las primeras luces de este miércoles, el gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu dio luz verde a un ajuste presupuestario que redefine las prioridades de la nación. Con un incremento de US$13.000 millones, Israel se prepara financieramente para sostener una guerra contra Irán que no solo se libra en los frentes de batalla, sino también en las hojas de cálculo del Ministerio de Finanzas.

Este nuevo plan de gastos no es una simple actualización; es una declaración de intenciones. De los fondos aprobados, unos 32.000 millones de shekels (aproximadamente US$10.400 millones) irán destinados directamente a la cartera de defensa, lo que representa cerca del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Pero la estrategia no termina ahí: se han reservado otros 7.000 millones de shekels adicionales para contingencias militares que podrían surgir en cualquier momento.

El costo real de la defensa: Sacrificios en el sector civil

Para financiar este despliegue sin precedentes, el gobierno ha tenido que mover piezas delicadas en el tablero económico. La principal fuente de ingresos vendrá de un aumento del déficit fiscal, que pasa del 3,9% a un preocupante 5,1%. Sin embargo, el dinero no caerá del cielo. El plan incluye un recorte lineal del 3% en todos los ministerios civiles, afectando servicios que, según expertos, ya operan con presupuestos ajustados en comparación con otros países desarrollados.

Además, la realidad macroeconómica ha obligado a las autoridades a poner los pies en la tierra: la previsión de crecimiento del PIB para este año ha sido revisada a la baja, pasando de un optimista 5,2% a un 4,7%. En un país donde una semana de cierre total por hostilidades cuesta cerca de 9.000 millones de shekels, cada punto de crecimiento cuenta para mantener a flote la economía nacional.

Reservistas y política: El pulso interno de la coalición

Uno de los puntos más llamativos de esta decisión presupuestaria no es solo el dinero, sino el factor humano. El ejército israelí ha roto todas sus previsiones previas. Mientras que el presupuesto anterior contemplaba un máximo de 40.000 reservistas, la realidad de la guerra con Irán ha obligado a movilizar a más de 100.000 ciudadanos. Estos hombres y mujeres, que usualmente forman parte de la fuerza laboral activa —incluyendo el pujante sector tecnológico—, ahora se encuentran en el frente, lo que genera un doble impacto: el costo de sus salarios militares y la pérdida de productividad en sus empleos civiles.

En el ámbito político, el presupuesto ha servido como un ‘salvavidas’ inesperado para Netanyahu. Para asegurar los votos de los partidos ultraortodoxos, se ha archivado temporalmente un polémico proyecto de ley sobre el servicio militar. Esta jugada maestra de unidad nacional evita el colapso del gobierno, que legalmente se habría disuelto si no aprobaba las cuentas antes del 31 de marzo.

Un futuro marcado por la deuda

El panorama a largo plazo presenta desafíos estructurales. El endeudamiento de Israel ha alcanzado niveles históricos tras años de conflictos encadenados (Gaza, Líbano e Irán). El Ministerio de Finanzas calcula que solo el pago de intereses adicionales por los préstamos de guerra asciende a 10.000 millones de shekels anuales. Con una ratio deuda/PIB rozando el 69%, el margen de maniobra se estrecha.

A pesar de las medidas de austeridad previstas hasta 2027, el país se enfrenta al reto de mantener su ventaja tecnológica y militar sin asfixiar la calidad de vida de sus ciudadanos. La ‘Cúpula de Hierro’ económica de Israel está siendo puesta a prueba como nunca antes, en una apuesta donde el costo de la seguridad parece no tener techo.

Fuente: Bloomberg

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